La custodia por la estatuilla se prevé más dura que el juicio final de Kramer contra Kramer por el niño de marras. Más aún que el intercambio pugilístico y el lanzamiento bidireccional de lámparas y vajillas por parte de Michael Douglas y Kathleen Turner en la batalla campal de la casa de los Rose.
El demiurgo megalómano James Cameron –autoproclamado "Rey del mundo" en el año de Titanic, algo que sólo había tenido las narices de hacer James Cagney en Al rojo vivo justo antes de incendiarse a lo bonzo- contra el ojito derecho de la crítica, su ex esposa Kathryn Bigelow –que aquella noche le debió dar un toquecito por haberse puesto demasiado estupendo-.
Ha pasado una década desde su separación, y suponemos repartidos los bienes –tú la tele de plasma, yo el tresillo de piel de zebra-, pero, al margen de la batalla conyugal que ahí se libra, se enfrentan en una sola los dos tipos de ediciones de los Oscar.
Aquellos años en los que son los especialistas y plumillas del sector los que ensalzan a un filme más modesto a la categoría de favorito y esos otros en los que todo se ve aplastado por el talonario y la propia inercia del monstruo de un filme que marca un punto de inflexión en la historia de la industria.
Nueve –y no es un guiño a esa nominación recibida por esa velina española de Alcobendas que ya se coloca en el Olimpo incluso con críticas mediocres- candidaturas para cada miembro de aquel matrimonio. La pirotecnia y la tecnología al servicio de la taquilla y del desarrollo del formato contra la historia humana que pulsa cómo están las cosas ahí afuera. Un filme importante para el cine y otro importante para nuestra realidad.
Dos formas irreconciliables de ver el cine. A no ser que el ex matrimonio lime asperezas entre bambalinas y dé el campanazo en el estrado con un beso tornillero como el de Halle Berry y Adrien Brody. Y se aseguren el Oscar como Mejor pareja.
Sólo un detalle. El hecho de que por primera vez en seis décadas se haya nominado a diez filmes en lugar de cinco –operación poco sutil para promocionar y buscar la taquilla de más filmes con la etiqueta de Nominado al Oscar- da pistas de quién es el verdadero favorito de la noche.




