Son coches pequeños, no juguetes para niños. Por eso, cuando Scalextric sacó a la venta su reproducción en miniatura del Mini Cooper al precio de 45 euros, se vendió como rosquillas. Eso fue hace tres meses y ya no quedan existencias.

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Competición y coleccionismo
A estos eventos acuden los aficionados que acumulan miles de miniaturas en sus casas o que, después, participan en las competiciones de los cerca de 400 clubes de slotque hay en el estado. La mayoría son campeonatos de velocidad, con pistas y reproducciones que emulan a los de la Fórmula 1: "Hace años que vivimos un boom observa Delfín Marcos, director de marketing de Scalextric.

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Pero, ¿por qué toda esta afición? "España es la referencia mundial del mundillo del slot, porque aquí es un juguete de toda la vida desde hace 40 años". Así habla Juanma Muradai, de Ninco, una empresa que comercializa todo tipo de material de competición y que en España es la segunda a nivel de facturación. La primera es indiscutiblemente Scalextric, que se hace con el 70 % de la facturación de los productos de slot. Scalextric domina el mercado en España y Estados Unidos, mientras que la marca más buscada en otros países es Carrera.
Más de 50 años de historia
El slot surgió hace algo más de 50 años en Londres. En 1947, el ingeniero británico Fred Francis incorporó un mecanismo de cuerda a las reproducciones de hojalata que su empresa, Minimodels, realizaba de los vehículos más famosos del mundo. 15 años después, la empresa Lines Bros ya comercializaba cajas con circuitos y miniaturas de plástico bajo el nombre de Scalextric.

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Todo empezó a ir viento en popa. A mediados de los sesenta, Exin (responsable de juguetes como los muñecos Madelman, Exin Castillos o el Cin Exin) fabricaba miniaturas del Mini Cooper y el SEAT 600, y hasta llegó a elaborar reproducciones para otros países. Pero la bonanza de la distribuidora española no afectó a la empresa original, la británica, que fue absorbida por una compañía mayor.
Exin, a partir de entonces, gozó de una libertad de movimiento total, y empezó a lanzar al mercado entre tres y cuatro modelos de calidad superior a la de las miniaturas británicas. Durante la década de los setenta, la empresa sacó a la venta algunos de los modelos más buscados ahora por los coleccionistas, entre ellos el Porsche 917, y exportaba al Reino Unido. Durante los años siguientes sacó a la venta las gamas Vintage (que recuperaba los modelos de los inicios de la marca) y Super Track System (de circuitos 4x4).
Scalextric fue la única marca con la que Exin obtuvo siempre beneficios, pero las pérdidas ocasionadas por la comercialización de otros productos obligaron a cerrar la empresa en 1992. Otros factores, como el encarecimiento del plástico y la competencia de los PC, también contribuyeron al cierre. Desde entonces, pasó por las manos de la multinacional Tyco hasta que la adquirió, en 1998, Tecnitoys. Ahora, Scalextric vende unos 15.000 circuitos al año, dominando así el mercado español del slot, aunque reservando para marcas como Ninco el sector de los coleccionistas más nostálgicos.
PEQUEÑOS PILOTOS
Un circuito para las manos más menudas
Está claro que los padres compran circuitos de 'slot' para sus hijos, pero los que acaban jugando son ellos. Así que, cuando antes empiecen a acostumbrara los niños, mejor. De cara a estas navidades, Imaginarium ha sacado a la venta un circuito de carreras por autocontrol para niños desde dos años. Las pistas se colocan sobre una manta e incluye dos coches y dos volantes para controlarlos. Los padres de niños unos pocos años mayores pueden optar por el circuito digital de Carrera, que permite adelantar, cambiar de carril e, incluso, realizar 'loopings' con vehículos que emulan a los de la Fórmula 1. Por su parte, Scalextric presenta un circuito con las motos de Jorge Lorenzo, Valentino Rossi y Dani Pedrosa. En este caso, se trata de un producto pensado para niños a partir de 14 años.
PASIÓN POR EL ENVOLTORIO
Las cajas viejas llegan a valer unos 30 euros
"Los aficionados me abrazan y me dicen que soy un mito viviente". Así resume el nivel de entrega de los apasionados del slot el dibujante Lluís Bargalló, quien fue ilustrador para la empresa Exin durante 25 años, hasta que cerró en 1992. Él diseñó y pintó la gran mayoría de las cajas de Scalextric que contenían pistas y reproducciones ahora históricas. Hoy, estas cajas, vacías y estropeadas, "pueden llegar a valer unos 30 euros". Por no hablar de los bocetos originales o los cuadros para coleccionistas, por los que los aficionados "pagan a partir de 150 euros". Incluso quienes no pueden permitírselo "pagan los cuadros a plazos".




