Instalado en la sana contradicción de combinar el cine más arriesgado y sesudo, la comedia indie más moderna y amena, el cine social más comprometido y los flecos y ecos de las subculturas, el Festival de cine de Gijón llega a su edición 47 haciendo de esa etiqueta tan difuminada y vampirizada: "de culto".
De culto son los directores a los que se les dedicará una retrospectiva, como Faith Akin o Harmony Korine, y también sus actores-reclamo, como Guillaume Depardieu, que falleció el octubre pasado y que recibiera hace ya una década el premio al Mejor actor, para ser luego expulsado por sus numeritos en las ruedas de prensa y en los pasillos del hotel.
Jornada inaugural
La actriz Ángela Molina recibía ayer una distinción a toda su carrera, en una noche inaugural musicada por conocidos nombres como Evan Dando. Desde ese momento y hasta el 28 de noviembre, la cita española con el cine independiente repasará nuevas tendencias y recibirá de nuevo a algunos de sus nombres fetiche.

Fotograma de 'Soul Kitchen'.
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Definido como la respuesta post-soviética a Tarantino, Aleksey Balabanov, que ya se alzó con el premio a Mejor director en el certamen asturiano hace dos ediciones con Cargo 200, estrenará Morfiy.
La vista en la pantalla

'Trash Humpers'.
ADN.es
Alas secciones de competición, se suma este año Rellumes, con un premio elegido por el público, y en la que se presentará Au Voleur, ópera prima de Sarah Leonor y donde se puede ver al malogrado Guillaume Depardieu.
EL APUNTE
Cómo filmar el ritmo de la calle
Bajo el título 'This is England', cinta que se estrenó en su día en el festival, Gijón dedicará un ciclo a clásicos populares y de culto sobre las subculturas surgidas en la Inglaterra de posguerra -y más allá-. Además, el Centro de cu ltura Antiguo Instituto acogerá la muestra 'Unord inary People', sobre el mismo tema.




