Quintero, al que no le molesta la etiqueta de "cuentista", aseguró en una entrevista con Europa Press que dejó de escribir relatos breves por "aburrimiento", y que esta recopilación es "un ajuste de cuentas con el cuento". Aunque aseguró no tener nada en contra de este género literario, reconoció que se acabó la magia: "La estructura geométrica de economía del lenguaje, tensión y final sorpresivo ya no me interesa, como cuando un niño desmonta un juguete y pierde emoción", afirmó.
El autor de las novelas 'El rey de las ratas', 'Mariana y los comanches' y 'Confesiones de un perro muerto', también reconoció tener dificultades a la hora de ponerse freno al escribir: "La novela me gusta porque permite las distracciones, el cuento no; el cuento da disciplina", dijo, además de confesar que sus peores enemigos son "la pereza y la inconstancia", y que ha dejado muchísimas novelas por el camino.
El narrador incorpora habitualmente en sus textos elementos de sus sueños, y emplea en los cuentos un lenguaje onírico y un simbolismo que resumió en su cuento favorito, 'El combate': "Habla de un guerrero que se enfrenta desnudo a un enemigo que desconoce. Es la metáfora de estar sobre la tierra", proclamó. Otros de los cuentos que se incluyen en 'Combates' son 'Orfeo', 'Las furias', 'Nocturno' y 'El corazón ajeno'.
Quintero (Trujillo, 1947) se crió en "una especie de Nepal venezolano", una zona de los Andes sin apenas electricidad: "Mi destino era ser telegrafista rural, pero tuve la suerte de salir". "Sin embargo, ahora tengo la nostalgia del regreso", apostilló.
El autor, que esta tarde presenta 'Combates' junto a Enrique Vila Matas en la Casa América de Barcelona, se mostró humilde en sus pretensiones: "No sé si pasaré a la historia de la literatura, la trascendencia no me interesa. Si escribir te produce placer, es bastante recompensa", aseguró convencido.




