Lo tenían todo para ser los elegidos: costumbristas fotos de chavales con capucha y acné comiendo cereales, letras sobre una cajera del súper que estaría guapísima bailando en la pista, canciones pegadizas y ética inquebrantable: reivindicación de la clase obrera lejos del mito rock star de Oasis y desdén por el coro de discográficas que los cortejaba.
Arctic Monkeys empezaron regalando sus CD al final de los conciertos y sus fans hicieron de mánagers y de departamento de marketing: los compartieron en la red y pronto eran famosos sin haber dicho sí a ninguna discográfica. Cuando finalmente lo hicieron, su primer disco se convirtió en el álbum de debut más vendido de la historia de la música británica. Se habían erigido en la leyenda de un nuevo modelo de industria y, encima, arrebataron los premios a gigantes como Robbie Williams.
Su líder, Alex Turner, repetía que no necesitaba a ningún trajeado que le vendiera el oro y el moro mientras se le declararan fans de todo el mundo en su perfil de MySpace. Se habían saltado los intermediarios.
Todo el mundo podía hacer lo mismo porque ellos eran normales. Todo aquello sucedió en el año 2005 y, ahora, estos amigos de Sheffield han regresado con Crying Lightning, el primer single de su nuevo álbum, Humbug. La reacción en la red, la habitual: "gran canción, venid a Estambul", "salvaje, vengan a México", "wau, Toronto".
En su estela
La firma de Arctic Monkeys por una discográfica podría haber sido como cuando los punks The Clash firmaron por una multinacional. Pero eligieron Domino, sello con buena fama, y han mantenido su perfil de campechanos.
Sin embargo, tras el éxito de los británicos fueron muchos los sellos grandes que quisieron aprovechar la buena imagen de internet con productos ya prefabricados que se vendían como "las nuevas sorpresas de MySpace". Artistas que en teoría eran noveles, pero que luego ya tenían contrato con gran discográfica y fotos profesionales de promo. Mientras, muchas bandas se hacían un MySpace antes de ensayar una so la vez y otras plataformas como Facebook o Lastfm tomaban peso. De esa bruma saldrán los próximos Arctic Monkeys.
ESTRELLAS Y ESTRELLADOS
Lily Allen. Inventó el modelo de estrella- colega con hemorragia opinativa mucho antes de que Ashton y Demi se hicieran adictos al Twitter. Consiguió su objetivo: ser famosísima en todo el mundo.
M.I.A. De Londres a Nueva York y de novio Dj a novio millonario. Colar 'Paper Planes' en dos bandas sonoras de éxito la convirtió en una 'superstar' con pase VIP a Grammys y Oscars.
Taylor Swift. Esta cantante de 'country cross over' vende (mucho) más que Springsteen o Beyoncé en Estados Unidos. Como su amiga Miley Cyrus, ha sido víctima de los hermanos Jonas.
Mika. Triunfó cuando las historias de 'Boom MySpace' empezaban a sonar sospechosamente corporativas. Superó la maldición de 'Grace Kelly' y consiguió encadenar más éxitos.
Sandi Thorn. Esta muchacha del Sur de Londres tuvo lo que se llama un 'one hit wonder' con su canción 'I wish I was a punk rocker (with flowers in my hair)'. Alcanzó el número 1 antes de evaporarse.
Clap your hands say yeah. En 2005 fue imposible ignorarles: Pitchfork los ensalzaba, David Byrne y David Bowie se dejaban ver en sus conciertos y ese nombre, entre simpático e insoportable...
Panic at the disco. Fueron un 'hype' de manual hasta que Alexa Chung (novia del Arctic Monkey Alex Turner) se rió de ellos en la tele británica. Dos miembros han abandonado el grupo.
Jamie T. Según los rumores de internet, Jamie, que tuvo un éxito con la pegadiza 'If you got the money', ingresó en el hospital tras automutilarse con una vela (?), deprimido por la muerte de 'Jacko'.




