Portada de 'El sabor de la miel'.
ADN.es
Cuentan las leyendas árabes, que la bella Sherezade tuvo que narrar historias durante mil y una noches para salvar su vida de un traicionado sultán, desencantado de las mujeres y del amor.
Los célebres cuentos árabes medievales recopilados en Las mil y una noches son el germen de una sensualidad literaria, oculta durante décadas por el islam político y que ahora revive en las plumas de una generación de mujeres, a caballo entre el exilio combativo y la militancia sobre el terreno.
¿Por qué una mujer árabe no puede hablar de sexo?, se pregunta la periodista siria, aficanda-exiliada en París, Salwa al Neimi, autora de una novela erótica proscrita en medio mundo, El sabor de la miel (Emecé). En ella, la autora, estudiosa de los textos clásicos musulmanes-plagados de narraciones eróticas de al-Tifashi, al-Suyuti o al Nefzawi-, relata las experiencias sexuales-emocionales de una mujer en busca de la felicidad y de su identidad. "Me dedico a escribir todas las expresiones delicadas que se me ocurren y el corrector ortográfico no reconoce ninguna de ellas. ¿Quién ha capado mi lengua? ¿Quién ha capado mi ordenador? ¿Quién me ha castrado a mí", reivindica la protagonista.
Alzar la voz
En esta línea, nacía a principios de año la primera revista erótica del mundo árabe, Jasad (Cuerpo), ideada por la periodista y poetisa Joumana Haddad. "Para adultos", reza la publicación, que inició su andadura en el Líbano. Se vende en bolsas de plástico y se agotan rápidamente. En su último número, el de junio, la publicación reflexiona sobre la relación entre el cuerpo y la autoridad, las relaciones sexuales en China o la era de la pornocracia, entre cultos al cuerpo y a la mujer.
Nuevas voces
Tanto Al Neimi como Haddad beben de una de las escritoras árabes, egipcia en este caso, que más han tomado el pulso a la literatura femenina en Oriente. Nawal al Sadawi publicó en 1970, El rostro escondido de Eva, obra clave de la liberación de la mujer musulmana que le valió pasar una buena temporada entre rejas. Testigo que han tomado (en sus estilos) escritoras jóvenes como Al Neimi o Rajaa Alsanea, autora de Chicas de Riad, best-seller sobre cuatro chicas saudíes prohibido en casi todo el mundo árabe.





