El edificio es un gigante de cristal, hierro, mármol y cemento, que costó unos 130 millones de euros a Grecia y a la UE. En sus tres plantas principales alberga reliquias de hasta 2.500 años de antigüedad encontradas durante diversas excavaciones en la roca sagrada de la Acrópolis.
Alexandros Mantis, responsable del conjunto arqueológico, destaca que el diseño del museo "traslada al visitante a la antigua Acrópolis y a la vida en la antigüedad".
Pandermalis resaltó la gran importancia de la luz natural que se utiliza en el edificio, "que ofrece un panorama y una sensación completamente distinta a diferentes horas del día".




