Para un cineasta admirador de Spielberg y del cine palomitero, puede decirse que Amenábar ha matado al padre. O por lo menos, le ha dado la espalda alo que se esperaba de él. Ayer presentó en CannesÁgora, su cuarto filme, y uno en el que el tamaño importa.
Todo es XXL en esta superproducción, la más cara del cine español. Empezando por el presupuesto (de 50 millones de euros), del que Telecinco aporta un 88%, y terminando por el metraje. Nada menos que 144 minutos (lo mismo que casi cuatro capítulos de Perdidos) dura la historia de Hipatia de Alejandría (Rachel Weisz) y los dos hombres que la aman: su esclavo Davus (Max Minghella) y su alumno Orestes (Oscar Isaac).
El equipo completo acudió ayer al festival, donde había expectación por ver el filme, a pesar de los nombres de campanillas que se acumulan este año en la Sección Oficial (Lars von Trien, Tarantino, Almodóvar).
Amenábar calificó su filme de "una celebración del diálogo", un peplum que cuenta lo que no hemos visto en los otros peplums, o sea lo que pasa cuando los cristianos dejan enviados a los leones y pasan a ser perseguidores al final del Imperio romano. El director insistió en el mensaje de convivencia:"El ágora es el planeta, donde tenemos que convivir todos" y puso como ejemplo el rodaje de la película. "En el equipo, convivíamos agnósticos, ateos, musulmanes, cristianos, judíos, y todos teníamos que levantarnos por la mañana y hacerla". Aún así, tuvo que aclarar que no se trata de una película "anticristiana" sino antifundamentalista, Amenábar reconoció que, aunque transcurre hace 1.700 años, el filme trata temas "muy de actualidad". No puede negar que se trata de su "proyecto más ambicioso", pero no traumático. Lo único difícil, confesó, fue titularla.
La crítica tuvo una buena acogida para la cinta y alabó la interpretación de Weisz como la matemática y astrónoma.
"Es un placer ver sus escenas. El filme capta la pasión por la investigación y la ciencia sin artificio", escribía ayer el Hollywood Reporter. La propia Weisz admitió ante la prensa que en ocasiones le pidió a Amenábar "algo de sensualidad" para su personaje. Finalmente, sin embargo, admitió que se alegraba de que el director no sucumbiese a la tentación del romance.
En la Sección Oficial, el director de Hong Kong Johnnie To presentó la que seguramente será la película más violenta del festival, con permiso de Inglorious Basterds. To, que se consagró en Cannes 2005 con Election cuenta ahora en Vengeance con el ídolo francés Johnny Halliday como protagonista. El viejo rockero interpreta a un padre que decide vengarse de una banda de matones de Macao cuando éstos matan a su yerno y a sus nietos y dejan en estado crítico a su hija. Como en el cine de To lo que cuenta es la acción, Hallyday no tuvo mucho problema a la hora de aprenderse los diálogos. "Me recuerda a cuando trabajé con Godard. Me dio dos páginas por la mañana y eso era todo lo que tenía que aprender", confesó.
Sin capitán trueno
Por el Cannes más español - están por llegar los estrenos de Almodóvar e Coixet- se dejó caer también Elsa Pataky, que presentó la adaptación de El capitán Trueno, de Daniel Calparsoro, sin confirmar quién interpretará al propio Capitán. "Será un actor internacional muy conocido", jugó Pataky a las adivinanzas.
EL APUNTE
En medio del lujo, la 'peli' de los 50 euros
Un ejemplo de cine para la recesión busca comprador en el mercado de Cannes. 'Colin', un filme británico de terror que cuenta la historia desde el punto de vista de un zombi, tuvo un presupuesto de unos 50 euros. "Lo que nos costó comprar cintas, una palanca y té y café del supermercado", cuenta su director, Marc Price. Los actores y maquilladores trabajaron gratis. Varias distribuidoras se pelean ya por estrenar la película.




