A tenor de las declaraciones hechas por el señor Eduardo Noriega en el diario 20minutos el día 27 de octubre de 2008, ADOMA (Asociación de Actores de Doblaje de Madrid), desea manifestar lo siguiente:
Existe documentación constatada de que las primeras películas extranjeras dobladas al castellano se estrenaron en España durante los primeros años de la década de los 30, entre ellas, por citar un ejemplo, “Entre la espada y la pared” (“Devil and the deep”), dirigida por Marion Gering y protagonizada por Gary Cooper y Tallulah Bankhead. En los años siguientes se inauguraron varios estudios de doblaje y se continuaron doblando películas, de forma que en 1936, antes del inicio de la Guerra Civil Española, había en España trece estudios de doblaje. Asimismo informamos de que no hemos encontrado publicada en ningún Boletín Oficial del Estado de la época, de ley alguna imponiendo que todas las películas extranjeras fueran dobladas al castellano.
Con estos datos pretendemos sacar al señor Eduardo Noriega de su error al catalogar el doblaje como “algo impuesto durante el franquismo”. Las películas se doblaban antes, durante y después del régimen de Franco. Sugerimos al señor Noriega que, en el futuro, se documente adecuadamente antes de hacer públicas unas declaraciones basándose en argumentos que, además de inducir a errores, denotan una evidente carencia de cultura acerca de la historia cinematográfica.
También queremos aclarar que las condiciones técnicas de grabación de la voz son las mismas para tod@s: actores de doblaje profesionales y actores no profesionales del doblaje. No se utilizan medios diferentes para unos o para otros. Entendemos que un/a actor/actriz, además de interpretar con la mirada o con sus gestos, debe dominar una técnica vocal, tener una dicción correcta y emitir adecuadamente, no sólo en el campo del doblaje, sino también en televisión, cine o teatro. Por lo tanto, un actor/actriz no tiene porqué sonar “descompensado” en medio de actores/actrices de doblaje profesionales.
Agradecemos a la presente publicación el espacio que nos ha cedido dándonos así oportunidad de réplica, y queremos declarar nuestro más profundo respeto al espectador, única persona a quien corresponde en última instancia el derecho de decidir ver las películas en su versión original o en su versión doblada.




