David Lynch es director de cine, guionista, productor, pintor, caricaturista, compositor, vídeo artistas y performer. A eso hay que sumarle la reciente compra de una colina en Berlín donde emplazará una universidad esotérica. Este proyecto lo convertiría también en una suerte de empresario educacional en materias místicas.
Su último trabajo se aleja de las grandes salas y entra por la puerta del curioso Domo de Cartier en Miami Basel. Allí, frente a un selecto grupo de amantes del arte y de celebridades, el trece veces nominado al Oscar ha creado un universo de lujo, con de paredes cubiertas de dorado, alfombras doradas y vitrinas adornadas, cómo no, con dorado. Todo esto junto a la proyección de un "diamante flotante", un cortometraje de 7 minutos al que ha titulado certeramente Diamonds, Gold and Dreams (Diamantes, oro y sueños).
El film, que cuenta con música especialmente compuesta para esta proyección, es el segundo trabajo que realiza el cineasta con Cartier. Durante el año 2007, la fundación con sede en Paris acogió una retrospectiva de la obra plástica del cineasta pocas veces vista.
Durante es mismo año, también en la Ciudad Luz, una galería mostró la faceta de fotógrafo del cineasta, que retrató sensualmente a modelos que calzaron los diseños de Christian Louboutin. La exposición era el universo Lynch, con un ambiente onírico perturbador de mujeres desnudas en una habitación oscura, con terciopelo rojo, muebles pesados y los pies de las féminas como protagonistas.
Todo por un collar
Lo de Miami Basel ha sido un encargo especial para Lynch ya que Cartier celebra la presentación del collar de Patiala, una de las piezas de alta joyería más caras y exquicitas del mundo. La joya fue mandada a hacer a Cartier por el Maharaja Sir Bhupinder Singh de Patiala en 1928, desapareció en 1948 y fue recuperada por la casa cinco décadas después.
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La performance que ha montado Lynch para esta ocasión sólo será exhibida durante este fin de semana.




