Cuando Nacho Vegas abandonó Manta Ray a finales de los 90, lo hizo con la intención suicida de vivir exclusivamente de la música. Por eso, aunque hayan pasado tres años desde su último disco oficial, Desaparezca aquí, el músico de Gijón no nos ha dado todavía la oportunidad de echarle de menos o suspirar aliviados, táchese lo que proceda.
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En los dos últimos años, Nacho Vegas le ha echado un pulso ganador a Bunbury en el disco doble El tiempo de las cerezas (2006), y luego ha compartido confidencias y arrumacos con Cristina Rosenvinge en el EP Verano fatal.
De esas colaboraciones, y de sus conciertos en Sudamérica, se han dejado contaminar las canciones de El manifiesto desastre (Limbo Starr), un disco en el que Vegas parece querer huir en parte de la imagen cultivada a conciencia de cantautor introvertido que ladra sus penas en la Plaza de la Soledad.
Así que sí, vuelven a aparecer las letanías acústicas marca de la casa, como Dry Martini, S.A. ("tomo notas para hacer de mi vida sin ti algo habitable"), pero cada vez cobra más fuerza el pulso eléctrico que ya asomaba en su tercer disco. Sirva de ejemplo Lole y Bolan (en teoría) (intuimos que por la gran Dolores Montoya y obviamente por Marc Bolan), un desvergonzado y cabaretero homenaje al glam-rock que no desentonaría en el repertorio de Slade o Gary Glitter.
Carrusel Vegas
Vegas sube las revoluciones, sí, pero en sus letras sigue cantándole al bajón sentimental y químico. Eso sí, las odas al Alprazolam se combinan esta vez con los guiños a su relación con Christina Rosenvinge: "No sé, Christina, yo estoy de acuerdo contigo en teoría, pero en teoría funciona incluso el comunismo", susurra en mitad de la citada Lole y Bolan (en teoría). Por cierto, ambos han compuesto a cuatro manos Crujidos, una de las canciones más rotundas y emotivas que haya publicado Vegas en años.
El manifiesto desastre tiene once canciones. Una de ellas es una versión, lo que no es novedad. El asturiano ya se apropió de Fare thee well Miss Carrousel, de Townes Van Zandt y versionó a Leonard Cohen en El extranjero. Ahora toca reivindicar la figura de Guy Clark. Nuevas mañanas es una adaptación casi calcada de Anyhow, I love you, una de las piezas más conocidas de este artesano de country.
Y es que Vegas ha ampliado el santoral folkie al que se le ha asociado siempre. En lugar del amor es una ranchera a medias entre el desgarro sentimental del mexicano José Alfredo Jiménez y el imaginario de Pessoa.
Calamaro y Vegas
El disco ha sido grabado y mezclado en el estudio de Paco Loco en El Puerto de Santa María (Cádiz) durante el verano de 2008, esta vez sin las Esferas Invisibles. El documental de carretera ya daba fe de las tensiones entre el músico asturiano y la banda que le acompañó durante los últimos años. La nueva formación cuenta entre sus filas con Xel Pereda a las guitarras. Vegas y Pereda ya colaboraron en Lucas 15, un proyecto que trataba de actualizar el cancionero tradicional asturiano.
Nacho Vegas echará a rodar las canciones de El manifiesto desastre el 24 de enero en su ciudad natal. Después vendrá una colaboración con Andrés Calamaro, a quien conoció en verano.




