El bautizo de Cristo de Piero della Francesca es una "obra de la fe" y no una pieza de arte, por lo que debería salir de la National Gallery de Londres y exhibirse en un templo como la catedral de Westminster, dijo el cardenal Cormac Murphy-O'Connor.
El cardenal Cormac Murphy-O'Connor, líder de los católicos romanos de Inglaterra y Gales, pidió, en una conferencia en una Universidad de Cambridge, que la pinacoteca ceda esa obra maestra del Renacimiento, realizada por Della Francesca en 1450, porque es una expresión de fe.
"Me gustaría ver esta pintura descolgada de las paredes de la National Gallery y emplazada en una iglesia católica de Londres, porque es un error tratarla como una pieza de arte; es una obra producto de la fe y la piedad, una expresión de la vida de Cristo y una invitación al rezo", manifestó el cardenal.
Murphy-O'Connor, arzobispo de Westminster, añadió en declaraciones al diario The Times que el trabajo de Della Francesca "no es únicamente una imagen estéticamente bella, sino que expresa el misterio revelado de la Trinidad y de Cristo".
Si quieren, rezen
El bautismo de Cristo forma parte de la colección de la National Gallery desde 1861, cuando fue adquirida al abad Camaldolese en Borgo San Sepolcro, localidad natal del pintor italiano.
Se considera que la pintura, realizada al temple al huevo sobre una tabla de madera de álamo con un altura de 167 centímetros y una anchura de 116 centímetros, le fue encargada para formar parte de un altar en una capilla dedicada a San Juan Bautista. Representa el momento en que Cristo es bautizado por San Juan Bautista en presencia de tres ángeles, cada uno de los cuales tiene un peinado, color y pose distintos, lo que refuerza simbólicamente la presencia de la Santísima Trinidad.
Su conservación es tan delicada que nunca ha sido prestada a otros museos y durante los bombardeos alemanes sobre Londres en la Segunda Guerra Mundial fue enviada junto con otras piezas de la National Gallery a una mina de carbón de Gales para su protección.
Los representantes de la National Gallery descartaron la entrega de la pieza y recordaron que cualquier visitante que acuda a la sala Sainsbury del museo, donde está colgado El bautismo de Cristo, puede rezar frente a la obra con total libertad. Además, recordaron que el valor de la obra es incalculable y que su emplazamiento en una catedral o una iglesia comprometería seriamente su seguridad y conservación.





