Pese a haber participado hasta en siete películas de James Bond, el pobre Roger Moore pasará a la historia como el hombre que tomó el relevo de Sean Connery, y el listón estaba muy alto. El actor británico, que había alcanzado la fama con su papel de Simon Templar en El Santo, convirtió al Agente 007 en un playboy desenfadado, aunque bajo su reinado pudimos disfrutar de joyas como La espía que me amó (1977). Moore cogió al personaje con 45 años, y lo abandonó con 58, cuando empezó a sentirse demasiado ridículo besando a bellezas que podían ser sus hijas. Si tenemos en cuenta que su último papel fue Panorama para matar y que le daba réplica Grace Jones, pues la verdad es que no le echamos de menos.
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