El británico Timothy Dalton estuvo a punto de interpretar a 007 en Al servicio secreto de su Majestad, pero lo rechazó al verse demasiado joven e inexperto. 18 años después, en 1987, le llegó la oportunidad con Alta tensión. Dalton, curtido en mil teatros haciendo papeles shakespearianos, quiso hacer creíble y real al agente secreto más famoso. De hecho, los fans más expertos de Bond consideran que realizó el acercamiento más veraz al personaje original de las novelas de Fleming. Sin embargo, el público sufría de síndrome de Estocolmo después de 12 años del 007 blandito de Roger Moore, y no encajó bien a este James Bond frío e implacable. Dalton sólo hizo una película más, Licencia para matar (1989) y se supo retirar a tiempo. El actor acabó harto de la fama y de un papel que le hizo aborrecer el alcohol. "Cada vez que entraba a un bar, alguien me decía: ‘Eh, seguro que pides un Martini agitado, pero no revuelto'. Acabas harto de eso".
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