Reemplazar a Sean Connery en el papel de James Bond parecía a finales de los 60 todo un sacrilegio. Había que demostrar que se era lo suficientemente duro para aguantar tanto los golpes de los villanos como las críticas de los fans. El australiano George Lazenby lo era. Cinturón negro en Karate y amigo personal de Bruce Lee, le llegó a romper la nariz a un extra durante un rodaje, aunque sólo interpretó a 007 en Al servicio secreto de su Majestad (1969). Fue el James Bond más joven, aunque no quiso repetir en el papel porque pensaba que el agente secreto al servicio de su Majestad se había convertido en un anacronismo en pleno auge de la cultura hippie. Años después se lamentaba amargamente de su decisión. "Me quedé sin trabajo y sin blanca, en una época en la que estaba casado y tenía dos niños pequeños". Al servicio secreto de su Majestad es una rareza en la filmografía bondiana. A pesar de ser completamente fiel a la novela de Ian Fleming, al público no le convenció demasiado la interpretación de Lazenby.
Introduce el texto de la imagen.