"Hago películas para el público al que le gustan las películas que a mí me gustan". Parece un trabalenguas, pero es más sencillo de lo que parece. El director gallego Juan Pinzás siempre ha tratado de imprimir a su obra cinematográfica el mismo grado de experimentación y libertad que le enganchó a las filmografías de Jean-Luc Godard o David Lynch. A lo largo de su carrera ha rechazado ofertas televisivas y proyectos de majors dirigidos al gran público para tratar de mantener su libertad creativa intacta, aunque eso ha provocado que parte de su obra sea relativamente desconocida.
La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España ofrece esta semana en Madrid la posibilidad de acercarse de forma gratuita a la obra de un director que, como suele sucederles a los autores de filmografías crípticas y experimentales, se muestra afable y amable a la hora de hablar de cine, del suyo y el de otros.

El cineasta gallego Juan Pinzás
Pablo Mateos
Dogma a pleno sol
De esa época data su inconcluso Proyecto Corman, un modus operandi "en el que primaba más el presupuesto ideológico que el comercial, la libertad a la hora de hacer la película". Por las mismas fechas, enCopenhague, un grupo de cineastas daneses encabezado por Lars Von Trier y Thomas Vinterberg escribían el manifiesto de fundación del Dogma 95, un intento de reinventar el cine desde una óptica hiperrrealista y que obligaba a los directores que decidieran rodar películas dentro del movimiento a someterse a un estricto decálogo de normas que les alejaran de todo artificio posible.
Pinzás no tardó en abrazar el movimiento y, a pesar de las reticencias iniciales de los daneses, se convirtió en el primer director español que estrenaba una película (Érase otra vez, 2000) con el certificado de autenticidad Dogma, a la que seguirían Días de boda (2002) y El desenlace (2005), que además de cerrar la trilogía de Pinzás tuvo el honor de ser la última película que se estrenó oficialmente bajo el paraguas del movimiento.

'El desenlace', de Juan Pinzás.
Atlántico Films
A la defunción del Dogma le ha sucedido en los últimos años una vuelta del cine de género, que vuelve a ser reivindicado por la crítica después de años de ostracismo. ¿Le echamos la culpa a Von Trier? "No creo que el hiperrealismo del Dogma haya influido en este retorno del cine de género. Más bien se trata de etapas. Me parece muy bien la vuelta al cine de género fantástico, que además gusta mucho a un público muy joven. En el cine hay cabida para todo. Me encantaría hacer una película de género puro, porque seguro que disfrutaría mucho durante el rodaje, Se trataría de una película de gore, aunque sería problemático hacerlo a lo Dogma, por aquello de que los actores se acabaran comiendo de verdad".




