Hirst, delante de su Anatomy of an Angel.
Suzanne Plunkettt | Reuters
El artista británico Damien Hirst, que recientemente se embolsó 11 millones de euros al vender una vaca en formol, reconoce que el arte se ha vuelto demasiado caro en una época de recesión económica como la actual.
En dos días de subastas en Sotheby's el artista ganó 140 millones de euros, pero algunos medios destaparon que amigos suyos había pujado para elevar los beneficios de la ventas.
"Creo que (el ajuste en los precios del mercado del arte) es bueno porque se habían vuelto irreales. Uno empezaba a creer que estaba ungido por Dios. Siempre he pensado que el arte vale lo que quieren pagar por él", ha dicho el artista en declaraciones al diario The Independent.
Al británico se le atribuye una fortuna de unos 235,5 millones de euros.
Hirst analiza el hecho de que no se vendiesen la pasada semana en Nueva York una pintura suya con cuatro calaveras de colores que salió con un precio estimado de 2,3 millones de euros.
Arte especulativo
La pintura, Beautiful Artemis Thor Nepture Odin Delusional Sapphic Inspirational Hypnosis Painting, se la compraron a Hirst por la mitad de esa cantidad hace sólo un año, explica el propio artista, quien añade que en cierto modo es bueno que se imponga el realismo en el mercado del arte.
"Los compradores se han vuelto más selectivos y más especuladores. Hace cuatro años era posible comprar algo por 50.000 libras (58.900 euros). No sería un problema que volviésemos a eso. Todo lo que sube, baja. Es como cuando le preguntaron a John Lennon por qué iba a contarse el pelo y él respondió: '¿Qué va uno a hacer cuando ha crecido tanto?'".
Hirst, que tiene fama de astucia comercial, afirma que su obra futura se regirá por las leyes del mercado: "Si quiero vender obra nueva, tendré que venderlo por menos. Si la gente tiene menos dinero, uno tiene sólo tres posibilidades: errar la puerta y decir 'que se fastidien', esperar a que todos puedan permitirse comprar su obra o venderla más barata".





