SYLVIA PLATH
(1932-1963)
Me aterroriza este algo oscuro
Que duerme en mí.
I
Desnuda en exceso
Te abandonaste a lo oscuro
Aunque sin llegar jamás
A desprenderte de tu lúgubre ropaje.
Niña momia, niña calcinada
En los espejos.
Como un fanal eléctrico,
Como una obscena medusa
Experimentaste el mundo sobre ti:
Dios, jactancioso, ante su cepo.
Y al intentar vadear la ciénaga,
Embarcada en tu propia sombra,
Las lamias que habías despertado
Te desangraron hasta el fondo.
II
Agua calma a tu corazón,
Allí donde te refugies.
Agua calma a tu corazón,
Exenta de toda angustia.
Para que él pueda serte fiel
En el Juicio de la Balanza.
Para que abogue por ti
Hasta que logres cruzar las puertas.
Agua calma a tu corazón,
Y que tu Nombre florezca.
Xoán Abeleira, Identidades (1998)




