Portada de 'iSelect', de David Bowie.
ADN.es
Por extraño que parezca, los artistas casi nunca eligen las canciones de sus recopilatorios: es la discográfica, la que decide qué es the best of y qué no. Es por eso que, salvo en casos contados -Joni Mitchell, que publicó a la vez que sus Hits una selección personal llamada Misses-, las compilaciones funcionan bien como resumen de lo más popular, pero pocas veces ponen el foco en tesoros poco conocidos y especialmente queridos para sus autores.
Algo así ocurría con los resúmenes de la carrera de David Bowie hasta la publicación de iSelect. El londinense eligió las canciones favoritas de su repertorio para un CD que se regalaba con el diario británico Mail on Sunday, pero la demanda fue tal que su discográfica, EMI, ha decidido publicarlo en el resto del mundo.
Salvo el tema que abre el disco -la monumental Life on Mars, no hay grandes hits en la selección. Bowie prefiere sacar a la luz temas menos populares, aquellos de los que afirma "no cansarse nunca". Y para no dispersarse, prescinde de su prehistoria mod y de sus dos primeros álbumes, y también de su trabajo de las dos últimas décadas, para centrarse en la época que va del Hunky dory (1971) al Never let me down (1987).
Bowie tenía difícil equivocarse en los rescates de su etapa glam, la más brillante de su trayectoria y en la que es complicado encontrar canciones vulgares. Además de Life on Mars, las excelentes The Bewlay brothers (1971), Lady Grinning Soul (1973) y Sweet thing/Candidate/Sweet thing (1974) marcan el tempo general del álbum al enseñar la faceta más lírica e introspectiva de aquellos tiempos de maquillaje y plataformón.
La suave y calentorra Win sirve para recordar los coqueteos con el sonido Philadelphia del Young americans (1975), y como tránsito para la etapa más vanguardista del autor. Los años berlineses están representados en exclusiva por temas de Lodger (1979), un disco poco comprendido en su momento que Bowie siempre ha reivindicado. De él salen la machacona Repetition y la ensoñadora Fantastic voyage, y de los descartes de su grabación, el único inédito de la recopilación, la sombría y muy kraftwerkiana Some are.
Los ochenta empezaron bien para Bowie, con el que posiblemente sea su último gran álbum, Scary monsters (1980), representado aquí no por su funerario número 1 Ashes to ashes, sino por la épica y apasionada Teenage wildlife. Pero algo se torció a partir de entonces. El británico se olvidó del riesgo y mutó hacia un sonido cada vez más estándar. La elección de Loving the alien (1984) y Time will crawl (1986), ésta última remezclada para la ocasión, no puede ser más certera, puesto que están entre lo poco que se salva de aquella década nefanda. El disco se cierra con la versión en directo de Hang on to yourself del directo Santa Monica '72, única pieza de rock-and-roll-a-lo-bestia y también único rastro de su encarnación más mítica, la de Ziggy Stardust.
A pesar del amplio periodo que abarca, iSelect sorprende por su coherencia: Bowie ha sabido elegir cortes que han aguantado bien el paso del tiempo y ha creado con ellos un disco fluido sin salidas de tono. Si no conoces bien su obra, te servirá para descubrir pequeños clásicos. Y si ya eres fan, recorrerás su obra de una manera diferente, y además acompañado de los jugosos comentarios escritos en primera persona de cada tema. ¿Se puede pedir más a una recopilación?


