La película Los girasoles ciegos, de José Luis Cuerda, representará a España ante los académicos de Hollywood, tras imponerse a las otras finalistas: 7 mesas (de billar francés), de Gracia Querejeta; y Sangre de mayo de Garci.
La actriz Belén Rueda, acompañada por presidenta de la Academia de Cine, Ángeles González Sinde, dio lectura al acta con el resultado, en el que los más de mil académicos españoles, en una segunda votación, eligieron el filme de Cuerda y descartaron a los otros que componían la terna finalista.
En Los girasoles ciegos, Cuerda, que después de 25 años en el mundo del cine es la primera vez que es seleccionado por la Academia para los Oscar, lleva al cine el libro homónimo de Alberto Méndez, donde aborda la posguerra española dibujada desde una óptica cargada de amargura, con un reparto compuesto por Maribel Verdú, Javier Cámara y Raúl Arévalo.
"Quiero que esta película la vea cuanto más gente sea posible -ha dicho José Luis Cuerda a EFE- porque es necesario poner sobre la mesa y debatir un tema casi olvidado, el de aquellos que vivieron escondidos en la postguerra".
Los lectores de ADN.es también han coincidido con la decisión de los académicos, a pesar de que el deseo principal de nuestros usuarios es que "ninguna de las tres" debería representar a España en la carrera por el Oscar a la Mejor Película de Habla Extranjera.
Infección sentimental
"Agradezco la elección" ha explicado el director, "porque la película es el fruto de un libro de culto de Alberto Méndez, ya fallecido, con un guión de Azcona, el último que escribió; y ahora, como un recuerdo también a mi amigo Julio, cámara del filme".
"No somos conscientes de lo que va a suponer la desaparición de Rafael Azcona para nuestro cine, desaparece un hombre cargado de sabiduría y enemigo acérrimo, como yo, de la infección de sentimientos".
Para conseguir que la Academia americana seleccione Los girasoles ciegos hay que hacer campaña al otro lado del Atlántico. Si el 22 de octubre resulta estar entre las cinco elegidas, Cuerda decidirá si viaja o no a Hollywood pero por ahora, afirma: "Yo lo dejaré todo en manos del productor Fernando Bovaira que ya se lo sabe todo por haber llevado Mar adentro y, además, los de Albacete pasados los 60 no somos buenos comerciantes. Odio los aviones y saltar el charco, pero si tengo que ir iré, y con la cabeza muy alta, orgulloso de la película que he hecho".
Viajar no es lo único que odia el realizador: "Odio que se note la mano del director, aunque luego entre mis 100 cineastas favoritos hay cinco o seis que sí se lucen en cada plano, y a quienes se nota su mano, y se lo agradezco. Pero los directores de ahora que apuestan por la novedad porque sí, por dejar claro la huella del autor, no me interesan", concluye.




