Sí señor, hasta los niños malos del britpop, Klaxons, tuercen su vista hacia la Gran Bestia. Los coloristas dibujos naif en sus discos y camisetas bien pudieran ser recreaciones pintadas por el propio Crowley, pero es en las letras donde el ocultismo thelemico de Klaxons se hace más patente. El estribillo de su tema Magick, "Magick, without tears" no es otra cosa que uno de los mejores libros de Crowley, una introducción a su sistema mágico, en el que Thelema y nuestro Aiwass bailan a ritmo de nu-rave.
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