Manuel Borja-Villel parece haberse convertido en abanderado del código de Buenas Prácticas en los Museos. Primero, al ser el primer director del Reina Sofía elegido a través de concurso por un jurado internacional. Ahora, por vocalizar el enfado de los círculos de copmisariado y gestión artística por la intromisión de la Generalitat en el Centre d'Art Santa Mònica (CASM).
La polémica comenzó hace un año, cuando el conseller de Cultura de la Generalitat catalana, Joan Manuel Tresserras, dió a conocer los cambios propuestos para el Centre d'Art Santa Mònica de Barcelona: cambio de ubicación, ampliación de actividades y nuevo director, el promotor cultural Vicenç Altaió. Hace quince días, el que fuera director del centro desde 2002, Ferran Barenblit, presentó su dimisión. Desde entonces, varias voces se han alzado en contra de las maniobras del conseller.
El ambiente ya estaba crispado, aunque se olía un acuerdo tácito de no hacer maniobras hasta la vuelta del verano. Ayer, sin embargo, el director del Reina Sofía y el resto de miembros del jurado que elegirán al comisario del pabellón catalán en la Bienal de Venecia lanzaron un comunicado donde aseguran que "reconsiderarán su continuidad" si las cosas no cambian y se posicionan en contra de Tresserras y su política intervencionista.
Después de los pasos que se están dando en España para que los altos cargos en instituciones y museos no estén someidos al vaivén político, elegir un director a dedo y meterse directamente en su actividad no es precisamente un refuerzo para el vódigo de Buenas Prácticas en Museos y Centros de Arte.
El proyecto 'bonito' de la Generalitat
Los miembros del jurado del Institut Ramón Llull han decidido atacar donde más le duele a la Generalitat: su participación en la Bienal de Venecia. No son tajantes -han dicho que "evaluarán la evolución de los acontecimientos y reconsiderarán su continuidad como miembros del jurado"- pero dan muy poco tiempo para decidirse, puesto que la convocatoria del concurso estará abierta hasta el 2 de septiembre y el fallo del ganador deberá ser el día 26 de ese mismo mes.
El jurado está presidido por el director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, y tiene como vocales al artista Ignasi Aballí; la conservadora del Palau Fortuny de Venecia, Daniela Ferreti; la directora del Jeu de Paume de París, Marta Gili; la conservadora jefe del MACBA, Chus Martínez, y el director de la Tate Modern de Londres, Vicente Todolí.
En el comunicado, destacan su "desacuerdo más absoluto" por "cómo se han realizado" las actuaciones desde la Conselleria de Cultura, de "manera antidemocrática" y "sin tener en cuenta" el Documento de buenas prácticas en museos y centros de arte.
El jurado consideró "una contradicción" que, por una parte, se esté estructurando la presencia del arte contemporáneo catalán en un contexto internacional como es la Bienal de Venecia y, por otra, "actúe contra el arte contemporáneo de puertas adentro" con el cierre del CASM como centro de investigación, producción y difusión del arte contemporáneo y su reconversión en un centro multidisciplinar. Lo que es bueno para Venecia no puede ser malo para Cataluña.
Nuevos proyectos para Barenblit
Para acabar de rizar el rizo, parece que Barenblit gana en Madrid los consursos que no se convocan en Barcelona. El hasta hace unas semanas director del CASM acaba de ser escogido para dirigir a partir de septiembre el Centro de Arte 2 de Mayo, la apuesta de la Comunidad de Madrid por el arte contemporáneo:
Según el centro, su proyecto ha sido escogido por "el rigor en la programación, el énfasis en las actividades complementarias, la acción local en la zona Sur de Madrid y una capacidad de internacionalización del centro a través de sus contactos con instituciones y comisarios europeos".




