Cecil Hepworth dirigió en 1903 la primera versión que se conoce del clásico de Lewis Carroll. Gran parte de la película se ha perdido y como sólo existe una versión disponible de la misma, hasta la fecha ha sido imposible restaurarla en su totalidad. Del metraje que ha sobrevivido destacan las imágenes de Alicia cambiando de tamaño en la casa de muñecas.
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