Yves Tanguy (arriba, segundo a la derecha) junto a otros artistas del surrealismo, como André Breton, salvador Dalí o Man Ray.
El antiguo Museo Egipcio del barrio de Charlottenburg de Berlín -que custidió orgulloso a la bella Nefertiti durante décadas, hasta que la reina fue trasladada a la Isla de los Museos de Berlín- reabrirá mañana sus puertas convertido en sede del surrealismo, con obras que van de Francisco de Goya y Piranesi a René Magritte, Yves Tanguy, Max Ernst y Dalí.
El nuevo Museo de Artes para los Clásicos Modernos albergará 250 obras, entre pinturas, esculturas, grabados y dibujos, procedentes en su mayoría de la colección privada del empresario Otto Gerstenberg (1848-1935) y de su nieto Dieter Scharf (1926-2001).
Dicho legado fue cedido por sus herederos por un plazo de diez años a la Fundación para los Museos Públicos de Berlín y complementará así el Museo Berggruen, consagrado a Picasso, que está emplazado en la misma manzana.
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La exposición lleva por título Surreale Welten (Mundos Surrealistas) y recoge tanto los precursores del surrealismo como lo que se considera su piedra fundacional, en 1924, en París, con el manifiesto de André Breton llamando a la renovación del arte.





