Si se hubiesen respetado las últimas intenciones del lecho de muerte, la literatura universal hoy no contaría con algunos de sus grandes títulos. Para Virgilio La Eneida debía ser sometida a la quema y un moribundo Franz Kafka, del que en aquel entonces sólo se conocían pequeños relatos y La metamorfosis, pidió a su amigo Max Brod que se deshiciese de todos sus manuscritos, entre ellos, sus novelas El proceso, El castillo y Amérika.
La desobediencia de Brod provocó que Kafka fuese encumbrado como uno de los grandes autores del siglo XX. Pero aún hay más. El infiel amigo dió a conocer sólo una parte de los archivos del escritor checo. Todavía quedan más textos y el Gobierno israelí, donde Max Brod vivió la última etapa de su vida, espera que pronto pasen a engrosar los fondos de la Biblioteca Nacional de Jerusalén, según publican el diario Público y The Guardian.
Documentos, postales, diarios y objetos personales son parte de este secreto archivo, que Brod donó a su muerte a su compañera Esther Hoffe y que ella, a excepción de la subasta de uno de los manuscritos, ha guardado con celo. El año pasado murió después de dejar repartido este legado en bancos de Israel y las autoridades esperan poder llegar a un acuerdo con sus hijas.
El amor de Neruda
Pero los textos inéditos de Kafka no son los únicos protagonistas de estos días. La Fundación Pablo Neruda pelea también por hacerse con catorce manuscritos descubiertos recientemente y no exentos de morbo. En ellos se pone en evidencia la relación amorosa que hubo entre el poeta chileno y Alicia Urrutia, sobrina de su esposa y cuarenta años menor que él.
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Según desveló este fin de semana el diario chileno El Mercurio, son catorce poemas realizados en 1969 y que se engloban en el Álbum de Isla Negra en los que Neruda descubre su amor hacia su sobrina. Un amor que siempre había sido objeto de debate en los mentideros pero que ahora se confirma con versos.
Aunque algunos especialistas ya han destacado que no se trata de una producción especialmente relevante dentro de la obra del autor de Estravagario, lo cierto es que la expectación generada no es pequeña.
Por último, la semana pasada un congreso celebrado en A Coruña sacó a relucir textos deconocidos de la escritora gallega Emilia Pardo Bazán. Los investigadores dieron a conocer poemas de la autora de Los pazos de Ulloa, que pronto serán publicados por primera vez, y también adelantaron que está previsto mostrar en internet la correspondencia entre la escritora y Benito Pérez Galdós. ¡Y aún encima se hacen públicos los diarios de Che! ¿Acaso no están en racha los inéditos?

