Los espejos de Dani Rozin están construidos con cientos de piezas (papel, bambú, basura plastificada) que reconfiguran su posición para reflejar al sujeto que tienen delante, creando un retrato que resulta más y más nítido a medida que nos alejamos para verlo.
Paradójicamente, esto hace que el reflejado sea el único que no ve. No dejen de verse en los pequeños monitores añadidos para apreciar el efecto.
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