Hay muchos Sónar en Sónar: mientras el lado nocturno del evento gira entorno a los grandes grupos, DJs y VJs del momento en el gigantesto espacio de la Fira, Sónar de día se cimenta sobre un abanico de más de 50 exposiciones, que este año por primera vez giran sobre un sólo eje: el cine.
Todas las exposiciones del festival, cada una a su manera, juegan con la imagen en movimiento; unas recuperan la historia y la tecnología pre-cinematográfica, otras observan la luz como elemento arquitectónico, el videojuego como generador de espacios imposibles o la irrupción de YouTube y Google Video como la gran videoteca colectiva y universal del siglo XXI.
La oferta es variada y exhaustiva: para ir a Sónar, no hace falta bailar.
SonarMática: el cine antes del cine
Future past cinema, que es la exposición de SonarMática (CCCB), es el resultado de una colaboración interesante. A un lado, la colección de máquinas de creación de imagen del movimiento del siglo XIX del Museo del Cine de Girona; al otro, la instalación interactiva que inspira y reactualiza cada una de esas piezas históricas en el siglo XXI, procedentes de los talleres de Medialab-Prado.
"Durante mucho tiempo hemos pensado -explica José Luis de Vicente, co-director de la exposición- que la imagen en movimiento es un femomeno del siglo XX, pero la historia demuestra que el medio ha pasado por cientos de formulaciones y tecnologias fallidas que debemos estudiar".
Imaginemos -plantea la muestra comparativa- que el cinematógrafo de los Lumière se hubiera estancado y fueran estos ingenios los que hubieran evolucionado en su lugar, ¿cómo sería hoy la industria del entretenimiento?
Segunda entrega de la trilogía decimonónica que comenzó el año pasado con la magia, Future past cinema pone de la mano las linternas mágicas, zoótropos, panoramas o cronofotografías del XIX con piezas avanzadas del arte interactivo contemporáneo como los teatros chinescos de Takashi Kawashima, la pared de video de Andy Cameron, el Boxed Ego de Alvaro Casinelli o el cubo mágico de Julian Oliver.
Luz y sonido = arquitectura
Sonarama, en el Centro de Arte Santa Mónica, busca las diferentes maneras de reconstruir el espacio físico y sonoro con Luz y sonido, una muestra quasi narrativa, multidisciplinar y decididamente sinestésica. Pablo Valbuena llevará allí su escultura aumentada y Richie Hawtin, en luna faceta menos conocida que la de productor y DJ, presentará su Cube, un misterioso artefacto mágico que articula luz y sonido de forma sincronizada.
En otro orden de cosas, algo más fiestero, Laser Sound Performance (LSP) de Edwin van der Heide construye muros de luz y sonido alrededor de la audiencia gracias a un láser y una fina capa de humo. No apto para claustrofóbicos, es una experiencia única y desconcertante para los más curiosos.

'In the name of Kernel', una obra vertiginosa de Joan Leandre AKA Retroyou
retroyou.org
Finalmente, como cada año, el auditorio del CCCB es anfitrión de SonarCinema, donde la selección comisariada por Andy Davies es más experimental que otros años. SonarCinema es una recopilación con los mejores trabajos de todas las disciplinas en las que conviven la imagen y la música avanzada: vídeo-arte, cine experimental, videoclips, cortometrajes, animación, documentales...
Este año es ecléctica y, según Davies, "un poco durilla"; desde las técnicas de collage de Osaka, dentro de la tendencia más independiente-friki, hasta el nuevo trabajo de Joan Leandre, In The Name of Kernel, un retrato de su obsesión por los simuladores de vuelo con vertiginosas capturas de sus juegos de simulación extrema pasando por What the Future Sounded Like, un documental sobre el día que Tristram Cary, Peter Zinovie y David Cockerell fundaron en Londres EMS (Electronic Music Studios).





