"La serie B es un demonio que te muerde en la adolescencia y ya no te suelta". Pedro Temboury no iba para cineasta. Si no hubiera desafinado tanto a las cuerdas como reconoce, seguiría tocando la guitarra en bandas de punk garajero.
Fue precisamente a través de uno de sus grupos adorados, The Ramones, como conoció la existencia de Jess Franco. "El rock'n'roll y la serie B están íntimamente relacionados. El difunto Johnny Ramone siempre preguntaba a los periodistas españoles si le podían conseguir alguna película de Jess Franco y comencé a interesarme por su cine".
Temboury acabó trabajando con el tío Jess, y dirigiendo sus propios cortos como Drácula, Cigarrillos radioactivos o Vida y muerte de un coleccionista de discos, con los que pudo homenajear a sus referentes psicotrónicos: Ed Wood, The Cramps o las películas de la productora Troma.
Cuando a Franco se le pregunta por su presunto heredero tuerce el gesto. "No creo que haya dejado ninguna herencia. No me considero lo suficientemente importante. Pedro tiene que hacer todavía muchas películas y tiene un gran futuro por delante, aunque en el camino se encontrará con muchos sinsabores".
Temboury ha tardado dos años en estrenar su segunda película, Ellos robaron la picha de Hitler. Con ella el autor sigue cómodamente instalado en el terreno de la serie B vocacional. "Si en aquella película contamos con un presupuesto de 6.000 euros y diez días de rodaje, para la picha de Hitler hemos tenido un presupuesto de 30.000 y casi veinte días".
Vivir rodando
El uso de efectos digitales, como los que ha utilizado para los créditos de la película, podría hacerle seguir rodando películas de bajo presupuesto, aunque haya que seguir haciendo los montajes durante los fines de semana. Todo vale con tal de poder seguir haciendo las películas que a él le gustaría ver.
"El cine se aprende fundamentalmente rodando. La práctica tiene muchas más aristas y misterios que la teoría, y a veces no consigo comprender a esa gente que se gasta una millonada en una escuela de cine en Nueva York con la que podría perfectamente rodar una película".
Ellos robaron la picha de Hitler hereda conscientemente el "humor zafio" de aquellas películas españolas de finales de los 70 de Esteso y Ozores, y lo mezcla con una trama propia de serie B en la que no faltan científicos locos, amazonas biónicas, misiones suicidas y música surfera.
Jess Franco le advierte a su pupilo que tenga cuidado. Puede llegar a convertirse "en un director coñazo, como Almodóvar" si sigue mejorando la imagen y el encuadre de sus películas, pero Temboury lo tiene claro. "Tendría que tener lugar un cataclismo para que dejara de hacer este tipo de cine. Gracias a este tipo de películas, que haces con amigos y con una libertad casi absoluta, encuentras fuerzas para seguir adelante".




