La capital acoge ardiendo a una Kylie Minogue que visita España, al fin, como parte de su gira KyleX2008 en un único concierto. En el escenario la viste Jean Paul Gaultier y se rodea de luces, bailarines y cierta extravagancia kitsch.
Esta pequeña gran mujer australiana ha explotado su sensualidad mucho mejor que Britney o Madonna, manteniéndose en la última década siempre elegante y glamorosa. Así lo ha hecho incluso en la manera de llevar su vida privada, como el cáncer de mama que la alejó de los escenarios en el año 2005.
Por supuesto que nos acordamos de su etapa juvenil como novia de Jason Donovan, su participación en la serie de televisión Vecinos o los éxitos de europop I should be so lucky o Locomotion. Pero nos quedamos con la Kylie terriblemente sexual a los 40, y estos son sus mejores vídeos... en ese sentido.
La moderna Ophelia
No se trata de una canción incluida en uno de sus discos, sino de una colaboración en el hermoso disco de Nick Cave and the Bad SeedsMurder ballads, un compendio de leyendas para el que supo acompañarse de mujeres que hizo propias, como Kylie o PJ Harvey. En este vídeo, Where the wild roses grow, la bella Kylie yace muerta en un río, como la Ophelia de Hamlet.
Potro salvaje
Vale, nos habéis pillado. Esto no es un vídeoclip de Kylie sino un mítico anuncio de lencería para Agent Provocateur. Pero en el imaginario colectivoha quedado registrado como una verdadera obra de arte: una de las secuencias más sexys de la cultura pop audiovisual. Sin exagerar.
El tiempo pasa despacito
Un vídeo terriblemente sensual sin enseñar mucha piel, al menos no la de Kylie. Slow fue rodado en las piscinas Bernat Picornell de Barcelona, una azotea desde la que se divisa la ciudad. El ritmo pausado de los movimientos de la cantante son tan excitantes como los que realiza a mucha mayor velocidad sobre el potro mecánico del vídeo anterior.
Ese la, la, la que no te puedes quitar de la cabeza
Esta canción es un clásico moderno, desde el primer día que se escuchó. Escrito por Cathy Dennis, una mujer que sólo sabe parir bombazos (como el Toxic de Britney o el Wannabe de las Spice Girls). Y cuando parecía que no se podía ir más allá, a Kylie se le ocurrió hacer un mash-up entre su single y el Blue monday de New Order. Un matrimonio hecho el cielo que estrenóen una inolvidable actuación en los Brit Awards de 2002).
La multiplicación de las Kylies
Ir vestida como la entrañable vecina que baja a comprar el pan no la convierte en una bomba latina, pero la canción sí es sugerente (y toda una invitación: Come into my world) y, el vídeo, una filigrana mágica de Michel Gondry (¡Olvídate de mí!,Rebobine, por favor). Si una sola Kylie Minogue ya es mucho, ¿qué pasaría si tuviéramos veinte o treinta?
¿Deprimido? Llama ahora
Hablando de tener muchas Kylies a nuestra disposición, estas también se multiplican en este vídeo donde la artista se vende usando la imaginería de los anuncios de sexo y líneas eróticas en la televisión. La perversa Minogue pide Confide me en esta canción que utiliza la base de la canción de Jane & Barton que Opus III convirtió en un hit de la pista de baile, It's a fine day.
¿Chica fácil o chica difícil?
A Kylie también le subió la fiebre disco. Contagió la alta temperatura a sus fans con canciones como Spinning around,On a night like this (en el vídeo) o Your disco needs you. En On a night like this vemos la australiana sale empapada de la piscina y se va a gastar el dinero en un casino de Monte Carlo. La historia queda a la libre interpretación de la imaginación del fan, pero queda claro que ella es la perdición de un hombre muy poderoso.




