El ensayo del viernes del representante español fue un auténtico desastre
EFE BELGRADO (SERBIA)
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Rodolfo Chikilicuatre, el representante español en el Festival de Eurovisión, que TVE va a retransmitir esta noche entre las 21.00 y las 0.15 horas, ya está preparado para la actuación de esta noche en Belgrado. El maestro del chiki-chiki espera hacer perrear a media Europa y ha confiado hoy en que la actuación "salga, por lo menos, normal".
"Bien, a las alturas que estamos, ya es difícil", ha reconocido ante los medios españoles, que han desplazado a numerosos periodistas a Belgrado, ya que el tirón de este actor mudado en cantante en España sólo es comparable, en los últimos años, al que logró Rosa de España (Rosa López) en 2002 tras su paso por el programa Operación Triunfo.
El revuelo mediático contrastó este viernes, sin embargo, con el desastroso ensayo que protagonizó Rodolfo. La verdad es que los acordes de su mini-guitarra no fueron acogidos con demasiado entusiasmo por el público que, incluso, le llegó a increpar. Él se lo toma con deportividad y una pizca de ironía: "Fue muy emocionante. Siempre hay alguien allí para apoyarte, para silbarte y decirte ¡fuera, fuera!".
Según Chikilicuatre, el hecho de no gustar "te da más ánimos para seguir adelante. En la gala en España nos silbó el público y ganamos con un 57% de votos, así que si sucede lo mismo ganaremos", decía esta mañana en el Hotel Continental de la capital serbia.
En el lugar 22 de la gala
Un elemento juega a favor de este actor criado en la productora de El Terrat, de la Sexta cadena de televisión. Su actuación será la número 22 de la gala, de 25 participantes, así que el ritmillo pegadizo de los bródels y las mulatas en la mano puede quedarse mejor en los tímpanos europeos. Según ha manifestado Rodolfo, la representación española quería dar su toque de espectacularidad a la actuación, "bajando con una bola del cielo, tocando la guitarra, pero los de Eurovisión nos respondieron: que sí, que sí, que te pires, en belgradense".
Y así, sin el recurso de una puesta en escena llamativa y actuando entre Grecia y Serbia, por un momento decidió explotar su lado más sexual, como lo hace la favorita de Ucrania, Ani Lorak, que despliega casi un peep-show en el estadio Arena de Belgrado con su tema Shady Lady.
"Yo no quiero jugar sucio. Si me quito la camisa sería demasiado fácil ganar. Enseñar mi poderoso torso a toda Europa sería un recurso fácil", ha insinuado, mientras consideraba que le seleccionaron por parecerse "en el tupé" a las dos únicas ganadoras españolas de la historia del certamen, Salomé y Massiel.
Conspiración
Chikilicuatre también bromeó con la teoría de la conspiración franquista para ganar el festival en la edición del La, la, la en 1968, y reconoció que si él tuviera que elegir a alguien para que amañara el concurso y le diera la victoria, cree que debería ser "el Papa, que a lo mejor con lo de Luciana -su guitarra- se emocionó y dijo, ¡tiene que ganar este chico!"
Ella, la guitarra de juguete que le acompaña en todas las actuaciones, es la que abre su número de esta noche, con un solo de la canción Old McDonald con el que le ha querido dar un protagonismo especial. "Luciana forma parte de mí, quería hacerle este regalo a ella", señaló.
Si gana, Chikilicuatre lo celebrará "a lo Jimmi Hendrix: coger la guitarra, romperla contra el escenario, luego quemarla y luego irme de copas con mis amigos los eurofans", pero si no gana, también "romper la guitarra, quemarla y luego irme de copas con mis amigos los eurofans".
El lema que sigue el artista es el de no dejar a nadie indiferente y confiesa que como no quiere quedar es entre los puestos del medio.
Por ese motivo, tampoco le afectan demasiado los comentarios en contra de webs como la de los seguidores del festival de la canción europea, que han puesto el grito en el cielo con su apuesta cómica y han reclamado a España y otros países que en futuras ediciones aporte "mejores canciones": "Europa es una cosa. Los eurofans son un mundo aparte".
"Me gusta la canción francesa", confiesa
Chikilicuatre tiene una favorita: la canción francesa, su carrito de golf y su "coro vestido de Eugenio, Es una canción poco eurovisiva que no se va aa comer un rosco, pero me gusta", ha dicho refiriéndose al tema Divine, de Sèbastien Tellier.
Para la gala, que tendrá alrededor de 300 millones de personas de audiencia, Rodolfo no se guarda ningún as en el tupé, ni en el chaleco morado, ni en ninguna de las bailarinas -Disco y Gráfica-.
"¿Más sorpresas? Que se me caigan las gafas, que empiece tocando la guitarra, que una bailarina se caiga y que otra no se sepa la coreografía... creo que es suficiente", ha bromeado.
Comienza ya la cuenta atrás, y Chilicuatre parece que tiene ganas de terminar, porque admite que ha sido un camino duro (entre promoción y bolos) el que le ha llevado hasta Belgrado y que ha hecho, afirma, un "trabajo psicológico muy grande". He conseguido ver mejor cuando me pongo estas gafas que no tienen cristales", se ha mofado.





