Lucrecia Martel, la dama de negro.
Anne-Christine Poujoulat | France Presse Cannes
La cuarta y última película latinoamericana en competición oficial en el Festival de Cannes, La mujer sin cabeza, trata de mostrar la capacidad que tenemos para no ver lo que no queremos ver, según su directora, Lucrecia Martel.
Al igual que ocurrió durante la dictadura de su país, la protagonista de la película, Verónica (María Onetto), se convierte en ciega -sin serlo- para tratar de que no exista el atropello que ha cometido y en el que podría haber muerto una persona.
Martel señaló en rueda de prensa que no ha querido relacionar su película con la dictadura porque en Argentina hay demasiados prejuicios con los filmes que tratan esa parte de su historia. Sin embargo, en el film están sus "recuerdos y percepciones" de aquella época, de "la manera en que se evaden, se esquivan las cosas para no mencionarlas, para que las cosas no existan".
"Hay películas que se pueden compartir más fácilmente con personas de otras lenguas. Esta en particular tiene su complicación"
Martel trabajó en "en capas con muchos pequeños elementos" para mostrar que "el estado general del personaje flotaba sobre ese universo de elementos".
En ese tipo de estructura el trabajo con el sonido es fundamental, así como la profundidad de campo y los desenfoques, razón por la que no han traducido algunas partes de los diálogos secundarios de la película. "No todo es traducible completamente", precisó.
Al respecto, la directora señaló que "hay películas que se pueden compartir más fácilmente con personas de otras lenguas. Esta en particular tiene su complicación".
Abucheos
La acogida en el pase de prensa no fue precisamente calurosa. Se escucharon algunos abucheos, algo a lo que la directora no pareció dar importancia. Suele pasar con su cine: "a una parte le gusta mucho y a otra parte no", sin términos medios.
Es un cine más "naturalista que costumbrista" ya que a Martel le interesa "todo lo que sea desnaturalizar la tragedia humana, volver borroso los límites entre lo animal, vegetal y humano", lo que calificó de "fantástico".
Por ese gusto por lo fantástico a Martel le gustaría dirigir Alien 5 e incluso se lo comentó a los productores cuando salió la tercera parte de la saga, pero, agregó: "todavía no lo logré".
Mientras, trabaja en la adaptación del famoso personaje de cómic argentino El Eternauta, de Héctor Germán Oesterheld, que apareció por primera vez en 1957 y que es un icono de la cultura argentina y, en especial, de la de Buenos Aires.


