
El signo de la cruz
Editorial Paidós
Indiana Jones y la última cruzada (1989) concluye con nuestro héroe cabalgando hacia una hermosa puesta de sol. Steven Spielberg ideó el plano a modo de crepuscular despedida del arqueológo más aventurero de la historia, pese a que el acuerdo original con Paramount estipulaba un total de cinco películas. Tan sólo tres años más tarde, George Lucas , Spielberg y Harrison Ford se prometieron rodar una cuarta película si encontraban un guión que les convenciera y se ajustara a su agenda.
Indiana Jones y el altar vacío
En 1992 llego a los oídos de George Lucas la existencia del cráneo de cristal, una reliquia histórica real que le serviría de excusa argumental para las nuevas aventuras de Indy, y que incluso llegó a utilizar en uno de los capítulos de la televisiva serie Las aventuras del joven Indiana Jones.
Jeb Stuart (La jungla de cristal o El fugitivo ) ideó un guión en 1995, con el nombre de Indiana Jones and the saucerman from Mars, que enlazaba el hallazgo de la calavera con ciertos elementos sobrenaturales. En el prologo del libreto el doctor Jones, tras vencer a un bando de piratas, es abandonado en el altar por su prometida, la doctora Elaine McGregor. Ford y Spielberg desecharon el guión, porque en su opinión la inclusión de alienígenas no se ajustaba al espíritu de la saga.
Indiana Jones y la llamada de la sangre
En el año 2000 se reavivó el proyecto. El director de moda por aquel entonces, M. Night Shyamalan (El sexto sentido) le confesó al presentador Howard Stern que se encargaría del guión de una nueva entrega concebida a modo de secuela de En busca del arca perdida. Shyamalan es un fan confeso de Indiana Jones. Ya de niño, aprendió a manejar el látigo antes que a besar a una chica, en películas caseras que rodaba en Super 8.
Shyamalan abandonó el proyecto incapaz de soportar la presión, y el guión pasó a manos de Frank Darabont (director de La milla verde y guionista de la serie del joven Indy) en 2002.
Darabont empleó un año de su vida en escribir el guión, que entuasiasmó a Spielberg pero provocó la más rotunda negativa de Lucas. Cuentan que se negó en redondo a aprobar una aventura en la que supuestamente Indy comparte protagonismo con su hermano (papel para el que se pensaba en el mismo Kevin Costner).
La titánica tarea de escribir el libretomaldito pasó posteriormente a manos del responsable del guionista de Atrápame si puedes (Jeff Nathanson), para finalmente recaer en David Koepp, un íntimo de Spielberg que aprovechó muchas de las aportaciones previas para ensamblarlas en un todo dinámico y coherente.
Indiana Jones y los manuscritos falsos
Mientras Lucas, Spielberg y Ford se reunían, desmentían y aplazaban el proyecto, los fans más inquietos de la saga aprovecharon estos casi 20 años de espera para crear sus propias aventuras de Indiana Jones. Algunos de estos guiones se filtraron en Internet, sembrando de dudas a seguidores de la saga y medios online, que mordieron el anzuelo en más de una ocasión.
Muchos de estos tratamientos de guión sitúan a Indiana en el continente perdido de Atlantis. La idea es menos original de lo que parece y parte de Indiana Jones and the fate of Atlantis (1992), un clásico videojuego para PC cuyo argumento parte de uno de los guiones desechados para La última cruzada. La calidad y fidelidad del título a la saga hizo que muchos indianófilos esta fuera la cuarta entrega no oficial y pixelada.
En los últimos años han aparecido falsos guiones en los que Henry Jones Junior viajaba al paraíso perdido de Sangri-la (Ultimate destiny), conocía a los descendientes de los Caballeros de la Mesa Redonda (Sword of Arthur), buscaba el Arca de Noé (Forbidden treasure) y se moría de de frío en la helada Siberia (Indiana Jones and the tomb of ice).

Las modernas cruzadas
Editorial Paidós
Indiana Jones y el rey mono
Tan sólo uno de estos guiones aparecidos en la Red es verdadero. Es obra de Chris Columbus (sí, el director de Sólo en casa y las dos primeras entregas de Harry Potter ), y se planteó en 1985 como continuación de Indiana Jones y el templo maldito, aunque algunas fuentes argumentan que la idea se retomó de cara a la cuarta entrega.
El argumento (plagado de escenas de acción y gags de humor físico) llevaba a nuestro héroe a la civilización de Sun Wu-Kung, el legendario rey mono chino, cuyo jardín de semillas inmortales garantizan la vida eterna.
El guión no fue aprobado finalmente, seguramente porque en sus páginas Indy montaba a lomos de un rinoceronte trotón, y hacia el final aparecían gorilas lo suficientemente avispados como para dirigir un tanque contra las hordas nazis. Con todo, algunas de sus escenas, como la persecución de lanchas en Venecia, se aprovecharon para Indiana Jones y la última cruzada.




