Portada del primer disco de Neon Neon, 'Stainless style'
Lex Records
Neon Neon son los nuevos The Postal Service. El formato cantante de grupo indie + artista de música electrónica de otra parte del mundo unidos para hacer pop con máquinas se repite cinco años después. Sólo que en vez de Ben Gibbard (Death Cab for Cutie), aquí tenemos a Gruff Rhys (Super Furry Animals), y el lugar de Jimmy Tamborello lo ocupa Boom Bip. O sea, que lo que se está juntando en esta ocasión es el friquismo psicodélico galés con el techno instrumental de Los Ángeles.
El producto de la mezcla es un disco mucho más divertido y accesible de lo que se podría deducir por la carrera de sus autores. De hecho, da la sensación de que en Neon Neon, Rhys y Boom Bip se han permitido frivolidades impensables en sus proyectos anteriores, en una deshinibida declaración de amor por la música de aquella era dorada del todo vale que fueron los ochenta.
Stainless style está concebido como un álbum conceptual sobre John Delorean, el magnate de la industria del automóvil que creó el mítico coche que condujeron Marty y el Doctor Brown en Regreso al futuro. La historia del visionario, cuya carrera fue arruinada por una falsa acusación de tráfico de drogas en 1982, sirve de excusa para trazar un recorrido por los sonidos de la década. La aproximación del dúo a ese mundo de sintetizadores, hombreras y cocaína es más tierna que irónica: no se trata de burlarse de los excesos y la superficialidad de la época, sino de recordarlos con cariño desde la distancia.
En el álbum hay rastros de muchos grandes artistas del pop fascinado con los teclados. I told her on Alderaan es puro Cars con algo de Psychedelic Furs. La deliciosa Raquel conecta a los primeros Depeche Mode con el house. Dream cars debe más que el título al Cars de Gary Numan. Lo mejor es que las referencias políticamente correctas, como Prince o New Order, se funden sin prejuicios con placeres culpables como Tears for Fears, Duran Duran o el italodisco,dando lugar a auténticos temazos como I lust U.
Puede que tras años de revival ochentero, ninguna de estas reivindicaciones suene original. Sin embargo, Neon Neon se distancian del pelotón retro al incorporar, cuando les apetece, estructuras rítmicas del hip-hop o el r'n'b, con una naturalidad asombrosa. Y lo que es más importante, su óptica es contemporánea. Como han hecho Hercules and Love Affair este mismo año, logran crear algo nuevo y sugerente mirando a la electrónica del pasado. Porque Neon Neon significa nostalgia, pero también imaginación.
Neon Neon actúa en el festival Sónar de Barcelona el 20 de junio.





