Es grato comprobar como el día después del Día del Libro la literatura continúa viva, más joven y emocionante de como se presenta el 23 de abril, tan anquilosada, atrapada y en el exceso de maquillaje de las grandes ocasiones.
Los discursos de presentación que los jóvenes autores Miguel Ángel Maya y Pau Sanmartín Ortí atinaron a pronunciar ayer en la Casa Encendida de Madrid, al presentar sus primeros libros, hicieron mella en la imagen compacta, suave y segura de sí misma que la escena literaria española vende de sí misma.
Son los recientes ganadores del Premio de Narrativa Caja Madrid, Maya en narrativa y Sanmartín en ensayo, que dieron la cara flanqueados por el editor de Lengua de Trapo, quien ha publicado sus obras, y el escritor Fernando Marías, que formó parte del jurado que unánimemente concedió el triunfo a la novela Últimas 2 horas y 58 minutos. Marías explicó que, estando los obras a concuso en su casa, el día de Nochevieja su hijo agarró el manuscrito de esta última y no fue capaz de soltarlo, pasando de las uvas, pasando de salir.
En el centro de la mesa, una persona con corbata representaba la Obra Social de la caja; este es un premio excelentemente dotado (15.000 euros). Miguel Ángel Maya no tuvo complejos en explicar, con teatral asombro, que el otro día hizo una transferencia y Caja Madrid le cobró una comisión. Este artículo no trata sobre una escena marginal en la literatura, tiene que ver con escritores valientes que, sin salirse del cuadro, hablan sin pelos en la lengua.
Extraterrestres
Dice la biografía de Maya que ha sido "camarero, traductor, guía turístico, repartidor, encuestador, oficinista, profesor, artista callejero, esclavo de ETTs y músico" y ha vivido en "Madrid, Sevilla, Londres, La Habana, Ciudad de México, Bogotá, Buenos Aires y Nápoles". Biografía y ficción se entrelazan pues al descubrir que su libro habla sobre la necesidad de huir cuando todo se derrumba. Dos hombres viajan, cada uno por su cuenta, y una historia empieza desde el final y la otra desde el principio.
Miguel Ángel nació en Madrid en 1978 pero el regreso a sus padres a Sevilla, de donde es su familia, marcó ese claro acento que le precede. Su compañero de triunfos nació en 1977, en Valencia. Sanmartin dijo "quiero hablar sobre extraterrestres", sobre cómo se sienten los marcianos cuando están desubicados, son desconocidos y no son respaldados. Como podrían haber sido, y ya no será, estos jóvenes escritores. Otra historia del formalismo ruso es un ensayo sobre una corriente literaria adelantada a su tiempo que se resistió a las ideas de los bolcheviques, haciendo su propia revolución por otros derroteros.
Pau presentó su libro con menos caos que el impetuoso Maya, pero con el mismo poder cautivador. Como profesor que es, supo llevar a la audiencia a su terreno con cierto hipnotismo. Todos allí se hicieron fans, de un segundo para el otro, del formalismo ruso, sin haber leído nunca a Tiniánov, Jakobson o Sklovski.




