Los enfrentamientos adquieren a partir del 3 de mayo una violencia exacerbada. Los enragés ("rabiosos") tiran adoquines y prenden fuego a coches, cabinas telefónicas o, en la foto, kioscos de prensa. La policía carga sin distinguir entre manifestantes y transeúntes. El Quartier Latin, en el centro de la capital, es el teatro principal de los enfrentamientos.
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