El Museo del Prado exhibe una de las exposiciones más ambiciosas e importantes sobre el maestro aragonés Francisco de Goya para recordar los 200 años del inicio de la Guerra de la Independencia española. Goya en tiempos de Guerra es el título de esta exposición, que centra su atención en los lienzos del Dos y el Tres de mayo de 1808 -que acaban de ser restaurados- y en la que se exhiben casi 200 obras del artista, desde pinturas a litografías o estampas.
La muestra abarca 25 años de la vida del artista que coinciden con cambios políticos de gran repercusión en la marcha de la historia y que muestran la evolución del artista al incluir desde sus brillantes y conocidos retratos cortesanos hasta sus pequeñas litografías y estampas, que reflejan la oscuridad del alma humana.
La exposición se divide en cuatro escenas o secciones. La primera se centra en Goya como pintor de cámara. La segunda, en la visión de Goya ante el nuevo siglo: La tercera, en los años de la Guerra de la Independencia, y la última presenta las terribles consecuencias de esta lucha para España (1814-1819).
El recorrido de la muestra se inicia en 1792 y 1793, años en los que Goya sufrió la grave enfermedad por la que quedó sordo. A su regreso a Madrid después de su larga convalecencia en Cádiz, inició el camino del arte independiente. Pintó por voluntad propia y expresando sus ideas cuadros de gabinete en que presentó con creciente dramatismo escenas de violencia y desamparo, como Prisioneros en una cueva, Corral de locos y los Caníbales, crueles metáforas del ser humano y la civilización.
La guerra y sus desastres
Hacia 1795, cuando España declaraba la guerra a la Francia revolucionaria, Goya volvió a su desbordante actividad, recibiendo encargos de retratos de la aristocracia y de políticos. Pintó para sus protectores, los duques de Osuna o Jovellanos, y entre sus nuevos mecenas se contaban los duques de Alba y Godoy, para quien hizo la Maja desnuda.
El centro de la exposición se reserva para los lienzos de los fusilamientos del Dos y Tres de mayo, ejes de la muestra.
Tras la Guerra, Goya se adentra en un mundo "cada vez más oscuro" y a partir de este momento comienza el Goya "más complejo", según la comisaria, Manuela Mena, y el Goya que se esfuerza por trabajar para la Iglesia y por representar los "santos de la mejor manera posible".
En su últimas etapas se centró cada vez más, en sus álbumes de dibujos, en que denunciaba la represión del rey contra los liberales, y en las series de estampas, La Tauromaquia y los Disparates, experimentando, además, con una técnica nueva, la litografía.
Los últimos años del decenio de 1810, entre 1815 y la nueva y grave enfermedad de Goya a fines del 1819, fueron testigo de un período de gran diversidad creativa.
La muestra ofrece la oportunidad de admirar obras, nunca antes expuestas, procedentes de colecciones particulares como Majas en el balcón y Retrato de la Marquesa de Montehermoso, o de otros países como Fray Pedro y el bandido Maragato, del Art Institute de Chicago.




