Neoocláisca y grande, ¡muy grande! Así debía ser la ciudad soñada por Hitler. Uno de sus edificios principales sería una sala de reuniones gigantesca con una cúpula de casi 300 metros de altura. Si se sostenía o no, o si la acústica era buena, son preguntas que no se pueden responder y que, en su momento, no debían de interesar demasiado.
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