Entre las habituales baladas clásicas y los ritmos discotequeros, el sector freak de Eurovisión sigue ganando adeptos, y a la final que se celebrará en Belgrado concurren un pavo irlandés, una granja bosnia con gallo incluido, un veterano rapero croata y un grupo de piratas letones.
Aunque todavía no han concluido los procesos de selección de todos los países, la muestra ofrecida por los ya confirmados para participar este año confirma que la corriente iniciada por el austríaco Alf Poier en 2003 tiene cada vez más tirón.
Poier desplegó en Tallin, bajo el título de Weil der mensch zählt (Porque el ser humano cuenta), cabezas de animales, melodías descacharradas y coristas gritonas que, sin embargo, obtuvieron un digno sexto puesto y sentaron un precedente que ahora exploran numerosos países.
Uno de los participantes más estrambóticos del esta edición viene desde Irlanda y es el publicitado pavo Dustin, una marioneta que gluglutea la canción Irlande, douze pointe (nada menos que Irlanda, doce puntos).
También con pico y con cabeza, pero además con cuerpo y con vida, un gallo pasea en el show que ha organizado el representante de Bosnia-Herzegovina, que con el pegajoso nombre de Laka fue elegido de manera interna por su país y sorprendió la noche del martes al presentar su canción Pokusaj (Intenta).
Raperos de la tercera edad y piratas
Con el hip hop pujando en las listas internacionales, Croacia ha decidido imitar a su manera este fenómeno y a uno de sus protagonistas, el superventas 50 Cent, pero con un anciano que, con el nombre de 75 Cents y junto a Kraljevi Ulice representa a su país con una mezcla de acordes balcánicos y rap titulada Romanca.
No del Caribe sino de Letonia vienen Pirates of the Sea, que despliegan un decorado y un vestuario digno del Capitán Garfio y sus secuaces con su canción Wolves of the sea. En menor medida, también destaca el circo estonio de dos pseudopayasos llamados Kreisiradio con su tema Leto svet, la femme fatal chipriota llamada Evdokia Kadi o el bielorruso Ruslan Alehno interpretando una canción titulada Hasta la vista.
Ya que la calidad musical es cada vez más cuestionables, el festival aspira ahora a convertirse en un fenómeno de culto para las tribus cibernéticas o para amantes de los kitsch. Sólo resisten el tirón las apuestas de países como Inglaterra, con la canción de funk Even if, de Andy Abraham; la balada operística a lo Andrea Bocelli de Rumanía, con Nico y Vlad Mirita, llamada Pe o margine de lume, y canciones de corte clásico como la de Noruega, pop actual como el llegado de Dinamarca o temas acústicos como el de Israel, compuesto por Dana Internacional.
En España todavía está por decidir quién viajará a Belgrado. Este sábado Televisión Española emite la gala para elegir a los protagonistas. Habra que ver si finalmente Rodolfo Chikilicuatre -salido del programa de Buenafuente y que el jueves por la noche convocó a sus seguidores a bailar el chiki-chiki frente al Bernabeu- se impone a sus contrincantes. Lo que está claro es que si lo consigue tendrá competencia.




