Lo suyo es la pasarela, pero Heidi Klum demostró que la alfombra roja no se le queda grande. Fue una de las más guapas y elegantes de la noche, con ese vestido de Galliano que parecía sacado de un cuentos de hadas y que afirmó que se trata de un homenaje a las mujeres que sufren enfermedades cardiacas.
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