La vuelta al mundo en 80 días, una de las novelas más famosas de Verne, fue adaptada al cine con todo lujo de detalles. Para empezar, se utilizó el sistema de treinta milímetros, toda una revolución en la época, para mostrar la más alta resolución en pantalla grande. Tampoco se escatimó el presupuesto en el rodaje (algunas de las localizaciones son recreaciones de estudio) ni en actores. Para contrarrestar al elegante David Niven, haciendo de Phileas Fogg, se apostó por Cantinflas, que aportó el toque humorístico en su rol del criado Passepartout.
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