La mítica productora RKO anunció que cerraba sus puertas cuando la película aún estaba en producción, lo que provocó que se redujera notablemente el presupuesto y los efectos especiales resultasen algo risibles. Byron Haskins (que también se encargó de adaptar La guerra de los mundos) pudo contar con Joseph Cotten y George Sanders en esta producción fallida pero agradable de ver.
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