El instrumentista del conjunto argentino Les Luthiers, Carlos Núñez, descubre en su libro Los juegos de Mastropiero (Península), que ha presentado en Barcelona, algunos de los trucos lingüísticos que emplean en sus espectáculos y que provocan la risa de millones de personas en América y en España.
Acompañado por el enigmista catalán Màrius Serra, que fue quien le inspiró esta obra tras conocer hace unos años el libro Verbalia, centrado en los juegos de palabras, Núñez ha explicado en rueda de prensa que desde hace cuarenta años Les Luthiers cultiva un tipo de humor que se basa en jugar con la riqueza del idioma castellano.
Sin embargo, hasta conocer la obra de Serra, no se habían "enterado", por ejemplo, de que una de las frases de uno de sus espectáculos como "Asirnos a la sonrisa" era un palíndromo, o que en sus muchas alocuciones empleaban acrósticos, contrapiés o retruécanos.
Es en este sentido, según Núñez, que Los juegos de Mastropiero es deudor del Verbalia del escritor barcelonés.
Precisamente, Serra, un "luthierólogo confeso", ha calificado el libro de "sabio e hilarante, como toda la obra de Les Luthiers", y ha mantenido que se trata de una antología de textos -muchos de ellos remiten a escenas memorables de sus espectáculos- así como un libro de enigmas al lector, planteados por Carlos Núñez".
Cada capítulo contiene un juego que el lector deberá descifrar por él mismo, aunque al final de la obra se ha incluido un apéndice con todas las soluciones.
Carlos Núñez, un químico y biólogo que pertenece a Les Luthiers desde el principio, ha asegurado que todos los chistes de sus espectáculos o los diálogos que mantienen los miembros del quinteto "nos brotan así y ha sido luego que hemos sabido que se trataba de un retruécano (una figura retórica que consiste en poner a continuación de una frase otra semejante a la anterior, pero invirtiendo o alterando los términos para conseguir un sentido distinto) o una perogrullada".
Simetrías y palíndromos
Respecto al tipo de lector al que quiere llegar, Carlos Núñez señala que va dirigido a todos aquellos que adoran los juegos de palabras, a los que gustan descubrir los dobles sentidos, consumen crucigramas o se extasían ante la simetría de un palíndromo.
También servirá para que los muchos fan de Les Luthiers conozcan diferentes anécdotas del grupo, como cuando en mayo de 1974 viajaron por primera vez a España, sin que nadie les conociera, y trabajaron en teatros semivacíos, donde los únicos amigos con los que contaban eran los acomodadores.
Uno de ellos, en el Poliorama de Barcelona, con el que Núñez trabó una amistad de inmediato, le enseñó el trabalenguas en catalán "Setze jutges d'un jutjat mengen fetge d'un penjat" (Dieciséis jueces de un juzgado comen hígado de un ahorcado), que hoy, 33 años después, ha recitado completo pues dice no se le olvidará en la vida.




