De Gloria Swanson a... ¿Gwyneth Paltrow? Ya dijo Norma Desmond, haciendo de trasunta cinematográfica de Swanson, que no es que ella se hubiera hecho mayor, que son las películas las que se han hecho pequeñas.
Pero de eso no tiene la culpa Vanity Fair. La revista mantiene desde 1913 el mismo criterio para seleccionar sus temas, que no es otro que preguntarse de qué hablan las personas interesantes cuando se juntan para cenar. Y en el aspecto gráfico...el estilo Vanity Fair no es que sea idealizado, es que el poder va acompañado de cierta fotogenia.
El archivo que se abre por primera vez comprende las dos grandes etapas de la revista norteamericana: de 1913 a 1936 y de 1983 hasta ahora. Como reconoce la cabecera, los "periodos de exceso" le van mejor.
La primera Vanity coincidió con la era del jazz y estuvo marcada por el trabajo del fotógrafo Edward Steichen, que marcó su estética tanto como Annie Leivobitz ha fijado los mimbres de la etapa actual. La exposición de la National Gallery, que permanecerá en Londres de febrero a mayo de 2008, recoge retratos de Steichen, un esteta no distante de Cecil Beaton, de Gloria Swanson, Greta Garbo, Anna May Won y Paul Robeson. Además, y fotografiados por el propio Beaton o Man Ray, aparecen las luminarias que justifican el optimismo de preguerra: Louis Amstrong, Josephine Baker, Noël Coward...
Las fotografías de la era actual son mucho más conocidas (¿quién no ha visto los tableaus de Leibovitz?, lo más parecido a una Selección para el Mundial que tiene Hollywood) y, de alguna manera, responden a la tradición anterior. Ahí está Kate Winslet fotografiada a lo John Singer Sargent y George W. Bush en la guarida del poder.
Delante de la cámara no faltan Keira Knightley y Scarlett Johansson en plan querubín rubensiano y detrás, sabiendo que no disparan la realidad, sino la realidad Vanity Fair, Nan Goldin, Herb Ritts, Buce Weber o Mario Testino.




