Cuenta la leyenda que un monje benedictino de la región de Bohemia (actual República checa) fue acusado de un terrible crimen y condenado a muerte. Para escapar su destino, el religioso ofreció el siguiente trato: si conseguía realizar en una sola noche el libro más grande del mundo quedaría libre de la sentencia. Dicho y hecho; a la mañana siguiente presentó este gigantesco volumen de nueve metros de alto y medio de ancho con la Biblia transcrita. Para sorpresa de muchos, contenía un detalle totalmente inusual: el demonio.
Conocido como la Biblia del diablo, el Codex gigas es uno de los libros más enigmáticos de la historia. También el más grande. Parece improbable que este monje -aunque tuviese la ayuda de Satanás- pudiese hacerlo entre la puesta y la salida del sol, pero sí es seguro que fue un solo hombre el que lo escribió y posiblemente dedicase toda su vida a rellenar las más de 600 páginas que recorren el Antiguo y Nuevo Testamento, un manual para confesores y la Crónica Checa, entre otros textos.
Realizado entre finales del siglo XII y comienzos del XIII y propiedad sueca desde la guerra de los Treinta Años, el Codex gigas ha regresado a la tierra donde surgió: a la República Checa. Hasta comienzos del mes de enero, el edificio Clementinium de Praga muestra este impresionante volumen, que fue considerado como la octava maravilla durante la Edad Media. Como curiosidad se dice que para conseguir la piel necesaria para realizar este manuscrito medieval hubo que sacrificar a alrededor de 160 animales.
En grupos de diez y a través de una vitrina
La Biblia regresa 350 años después de haber sido arrebatada de este territorio y se han extremado las medidas de seguridad para evitar cualquier daño. De hecho, las vistas sólo pueden realizarse en grupos de diez personas que pueden contemplar este manuscrito a través de una vitrina protectora. Un ordenador permite revisar la versión digital del volumen completo, al que a lo largo del tiempo le han desaparecido ocho páginas. Por su parte, la Biblioteca Real de Estocolmo también da acceso a estas páginas a todos los internautas.
El hecho de que el Codex gigas viaje a otros territorios es una excepción. Desde que es propiedad de la Biblioteca Real de Estocolmo sólo ha salido de las fronteras suecas en dos ocasiones más. Una, en 1970, cuando viajó al Metropolitan Museum de Nueva York. La segunda fue hace ocho años, cuando se expuso en la capital alemana. El territorio checo llevaba años demandando la presencia de este valioso volumen, una pérdida que lamentan profundamente.

