Zubi Zuri, el puente blanco de Bilbao diseñado por Santiago Calatrava
EFE
En plena polémica de la Ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela, otros culebrones arquitectónicos se resuelven en el tribunal. Al menos, de momento: la denuncia que interpuso Santiago Calatrava contra el Ayuntamiento de Bilbao por infracción de propiedad intelectual ha sido desestimada. El ayuntamiento recoge el fallo con prudencia, porque el arquitecto todavía puede recurrir.
¿De quién es el puente blanco de Bilbao?
El pasado febrero, el arquitecto e ingeniero valenciano Santiago Calatrava interpuso contra el Ayuntamiento de Bilbao por vulneración de la propiedad intelectual en el puente Zubi Zuri, también conocido como el Puente Peatonal del Campo de Volantín.
La pasarela, un arco de cristal y hierro sobre la ría del Nervión en Bilbao, fue encargado al arquitecto valenciano en 1990 cuando todavía no se había regenerado la margen izquierda de la Ría y pasaba el tren de Renfe. Se inauguró el 30 de mayo de 1997 con gran pompa y mucho gasto pero poco más tarde empezaron los problemas.
La combinación entre la superficie de vidrio y el clima bilbaíno provocaba accidentes entre los viandantes, y las reparaciones del suelo de cristal (6.000 euros al año según el portavoz del Partido Popular, Antonio Basagoiti) se salían ampliamente del presupuesto.
El Ayuntamiento intentó evitar los resbalones de muchas maneras, pero el arquitecto les negó la mejor: sustituir las placas de vidrio por otras menos deslizantes. Finalmente, la coordinadora de las asociaciones de personas con discapacidad de Vizcaya denunció que el Zubi Zuri no cumplía las normas mínimas de accesibilidad que impone la regulación, un problema que sólo se podía solucionar añadiendo un acceso o montando un ascensor.
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Para entonces, la relación entre el ayuntamiento y el arquitecto se había deteriorado mucho, agravada por los problemas provocados por la otra obra de Calatrava en la ciudad, la Paloma del aeropuerto de Bilbao. Por eso, cuando el año pasado se autorizó al arquitecto japonés Arata Isozaki a erigir una plataforma que uniera al puente, Calatrava interpuso una demanda por la manipulación de su obra original.
Una resolución con vuelta de hoja
El valenciano demandó a lo grande: contra el Ayuntamiento de Bilbao y contra dos promotoras inmobiliarias, por "permitir un enlace que vulnera el diseño original de su pasarela" reclamando que se retirara la pasarela y una indemnización de 250.000 euros. En el caso de que no se aceptará la retirada, la indemnización subía hasta los tres millones de euros.
Después de casi un año de enfrentamientos cada vez más subidos de tono entre el arquitecto e Iñaki Azkuna, el Juzgado de lo Mercantil nº 1 de Bilbao ha desestimado la denuncia. Aunque la sentencia es "favorable" al Consistorio de Bilbao, el fallo ha sido acogido con "prudencia". Calatrava todavía puede recurrir.


