No hubo sorpresas en la entrega de los premios Planeta de este año. Los dos nombres que lideraban las apuestas en los mentideros periodísticos durante las horas previas no defraudaron a los más de 3.000 asistentes a la velada. Los mediáticos Juan José Millás y Boris Izaguirre se llevaron a casa el premio literario del año en una cena sin sobresaltos de última hora pero repleta de glamour.
El venezolano pisó la alfombra roja de los Planeta como si de la gala de los Oscar se tratara: posó para los fotógrafos, saludó e hizo declaraciones antes de entrar a la sala. Sonrisa en ristre, confirmó que estaba entre las 10 novelas finalistas y que venía dispuesto a "llevarse un premio". El ganador, Juan José Millás, entró tan discretamente que hizo temblar las apuestas al saltar la duda de sí estaba en la sala.
Las personalidades también se reflejaron a medida que se descartaban las novelas: mientras Izaguirre no cabía en sí de la emoción, el valenciano se mantenía en un discretísimo segundo plano. Prácticamente igualados a puntos desde el principio, las dos obras de los premiados fueron dejando atrás al resto.
Los discursos de los ganadores
Juan José Millás fue escueto en su discurso de agradecimiento aunque apuntó que la historia de El Mundo, un muchacho de provincias que se muda a Madrid, era también la suya. El título, señalaba en la rueda de prensa posterior al acto, era "inevitable" ya que la calle de la que huye el protagonista es la misma que luego encuentra en "cada ciudad" que visita.
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Al recoger su premio como finalista Boris Izaguirre confesó que estaba emocionado de vivir esta "aventura" y que había acudido "sin saber absolutamente nada", lo que provocó un sonoro carraspeo de incrédulidad entre el público asistente. Izaguirre explicó que su novela es la historia de dos hermanas distinguidas "por algo tan evidente como la belleza y la fealdad" y se afanó en puntualizar que él "no era ninguna de las dos".
Las obras premiadas en esta edición de los Planeta tienen en común el retorno a la juventud para los dos escritores. Ambos señalaron que su infancia "no fue feliz": en el caso del valenciano porque el traslado a una "ciudad inhóspita y fría" (Madrid) a los seis años supuso una "ruptura en un tiempo remoto" que ha intentado "recomponer" ahora. Izaguirre retomó su vena más showman para afirmar que la suya no fue infancia dichosa porque lo quería era "ser Farah Fawcett".
Millás, colaborador como el propio Izaguirre del espacio La ventana de la Ser, ironizó con el titular su novela más autobiográfica El mundo, ya que trabaja como columnista del diario El País. El venezolano apostilló que barajó la posibilidad de llamar Público a su Villa Diamante.




