La Academia Sueca dará a conocer este mediodía el nombre del autor escogido para el Premio Nobel de Literatura. El hecho de que la última elección de un poeta se remonte a 1996, con la polaca Wislawa Szymborska, ha disparado las especulaciones de las casas de apuestas y de los medios suecos sobre la posibilidad de que la Academia opte esta vez por un autor lírico.
El surcoreano Ko Un, la letona Vizma Belsevica, la danesa Inger Christensen y Maryse Condé, natural de Guadalupe, son otros de los nombres que aparecen como posibles candidatos para suceder al turco Orhan Pamuk, que se presentaba como gran favorito el año pasado y se llevó finalmente el premio.
Entre los prosistas, Magris suena con fuerza junto a habituales de las quinielas como su compatriota Antonio Tabucchi, el israelí Amos Oz, el holandés Cees Nooteboom y el checo Milan Kundera.
También se rumorea que este año hay muchas probabilidades de que el galardón recaiga en una mujer. Al fin y al cabo, a lo largo de la historia de este premio sólo los han recibido diez autoras, y se comenta que la mujer del director de la Academia Sueca, la catedrática de Literatura Ebba Witt-Brandström, ha hecho toda una campaña para influir en la decisión de su cónyuge.
Criterio geográfico
El criterio de rotación geográfica empleado en algunas ocasiones por la Academia refuerza la posibilidad de que sea un escritor americano, y en particular de Estados Unidos, el que consiga el prestigioso premio. Se habla de Roth, DeLillo, John Updike y Paul Auster, que podrían arrebatar a Toni Morrison la condición de última escritora de este continente que ganó el premio, hace ya 14 años.
Este mismo criterio puede favorecer también a los dos principales candidatos en legua castellana, el peruano Mario Vargas Llosa y el mexicano Carlos Fuentes, aunque en su contra juegan su condición de candidatos "eternos" y el hecho de que se les incluya en la generación del "boom" latinoamericano, que ya fue premiada con el colombiano Gabriel García Márquez en 1982.
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Francisco Ayala y el nicaragüense Ernesto Cardenal también suenan, aunque menos y sus opciones son teóricamente mínimas, al igual que las del músico estadounidense Bob Dylan.
Sorpresas
Pero no sería la primera vez que la Academia Sueca sorprende con su decisión, como ya ocurrió, por ejemplo, hace tres años con la austríaca Elfriede Jelinek; que premia a escritores que parecía que nunca iban a recibir el premio, como el portugués José Saramago, o elige incluso a autores que no se dedican a la ficción literaria, como el filósofo británico Bertrand Russel o Winston Churchill.
La controversia ha acompañado al galardón desde su nacimiento, por la ambigüedad de las palabras del creador de los premios, el magnate sueco Alfred Nobel, que pretendía distinguir la "obra más destacada en una dirección ideal".
La Academia Sueca interpretó en sus inicios el testamento de Nobel de forma textual, rechazando a autores de orientación realista como Henrik Ibsen o Leon Tolstoi, aunque acabó por desechar esa lectura.
Pero eso no ha evitado que la controversia haya dejado de rodear sus decisiones, que a veces parecen guiarse más por cuestiones políticas o por criterios como el de rotación geográfica que por razones estrictamente literarias.




