Raül Fernández es uno de los músicos más inquietos de este país. Bajo su alias de Refree lleva cinco años jugando a moldear y romper los límites de la canción pop, aunque antes estuvo en grupos como Corn Flakes, Romodance o Élena. En su cuarto disco, Els invertebrats, ha contado con un trío de jazz para arropar unas frágiles melodías de pop en las que, paradójicamente, canta y se muestra más seguro que nunca.
Fernández, también productor y arreglista, ha ayudado a Jeannette a reinterpretar sus canciones de siempre en cuatro conciertos exclusivos. Además, ha colaborado en calidad de "productor a la vieja usanza" en disco Las otras vidas de El hijo, el nuevo proyecto de Abel Hernández, miembro de los añorados Migala.
Es tal la complicidad que sienten ambos músicos entre sí que la entrevista que les realiza ADN con motivo de la publicación de Els Invertebrats se convierte por momentos en una conversación entre amigos. "Abel es de las personas que mejor entiende lo que hago. Él fue el primero en escuchar el disco y me importa mucho lo que piense", confiesa Fernández bajo el sol de justicia que cae a plomo en la azotea del edificio de la redacción.
Vieja guardia
Ambos rememoran los tiempos de aquella generación de grupos indies de los años noventa España en la que lo habitual era cantar en inglés. "El inglés fue una herramienta que empleamos en una época de aprendizaje y cierto mimetismo y que también nos servía de máscara", reconoce Abel. Además, aprovechan para hablar de sus nuevos trabajos, que presentan notables cosas en común con la hasta hace poco denostada canción de autor. "El disco de Refree conecta tanto con el presente como con cosas de los 70 y 80 que no siempre son fácilmente identificables o clasificables".
Ambos músicos han decidido llevar la complicidad personal y musical que les une a los escenarios. Compartirán tablas (hoy en Ladinamo de Madrid) en actuaciones en las que jugarán a reescribir las canciones de El Hijo más allá de los límites impuestos por guitarra, batería y bajo. "Estaba cansado de tocar los temas siempre igual, que es lo que se hace en el mundo del pop. Lo importante del jazz es la interacción que sienten los músicos y creo que es lo que ocurre cuando Raúl y yo tocamos", concluye Raül.




