“Definición de Muchachada Nui: Tú imagínate que los Monty Python se comieran un poco del show de Benny Hill rehogado con un buen vino manchego, pues lo que quedara en el váter tras dos horas de digestión, eso sería Muchachada Nui”.
Académico real del humor Calos Ojete Calor
Exterior. Calle
Estamos en la Plaza de la Paja. Escondida en el Madrid castizo, en obras, en mañana de verano y en rodaje televisivo. Dentro del bar La Musa dos supuestos camareros congelan su sonrisa ante la cámara mientras exclaman “¡The Waiter!”. Aguantan el gesto en silencio durante dos, tres, cuatro segundos, en lo que es un gag recurrente en el entorno chanante.
Unas cuantas tomas después Julián López -estigmatizado por su personaje Vicentín, para quien no le conozca por su nombre real- sale a la calle con pajarita y chaleco y aclara que el sketch que nos han invitado a ver va de "un típico camarero, bastante peculiar, que siempre tiene una frase para todo. La acción es bastante surrealista, el camarero hace sus gracias y todo el mundo le contesta '¡The Waiter!'".
Raúl Cimas es ese barman peloenpecho y aliento a Soberano, protagonista del número que hoy se graba y escritor, cómo no, del guión. Las cámaras están grabando cómo sale del bar para atender las mesas de la terraza, en una de ellas le espera un paciente señor con perilla falsa que no es otro que Joaquín Reyes. En la primera toma quiere dar un brinco para saltar un banco pero no se le da muy bien, en la segunda lo hace de manera más natural, en la tercera pide aplausos, en la cuarta le grita a Joaquín "¿y si salgo hacia atrás?". Reyes le responde "¿por qué no?" y Cimas sale del bar marcha atrás y además haciendo el moonwalk . En la quinta toma se le cae la bandeja al hacer el giro. A la sexta, ya por fin, consigue clavar su mirada enferma sobre Joaquín, que hace hoy un papel secundario.
Raúl es fan de las pelis de acción y este sketch, como muchos otros que escribe, tiene algo de homenaje al género. "Todos hacemos referencia a los 80 porque es cuando crecimos –explica- a los 14 estaba viendo a Rambo matando y soy a la vez culpable y víctima de esto". Para este cómico algo hay en la "violencia cotidiana" que le inspira. "Está muy hecho ya pero nos parece muy divertido coger una persona de lo más normal, como puede ser una camarero de terraza y hacerle un héroe para todos, que alucinen con su ingenio".
Sin vacaciones
Comenzaron a rodar el 1 de agosto y no pararán hasta que completen los 13 capítulos de la primera temporada a finales de agosto. El año que viene seguirán grabando la segunda, que es lo que han firmado con Televisión Española. La 2 va a emitir semanalmente los capítulos de Muchachada Nui, evidente continuación del programa La Hora Chanante que se emitía en el canal temático Paramount Comedy pero que alcanzó la popularidad gracias a internet. Uno de los rostros más conocidos que forman la tropa tunante es Ernesto Sevilla, -presentador del concurso Smonka (Paramount Comedy), partenaire de Kira Miró en Cuatrosfera (Cuatro) y colaborador en A Pelo (la Sexta)- quien ratifica que “nosotros nos hemos hecho famosos por internet, la gente ni siquiera sabía lo que era Paramount. Lo han visto por YouTube y ahora lo que tenemos que intentar es que la gente lo vea por La 2, eso es lo que va a resultar difícil. La gente mayor sinceramente yo creo que no le va a gustar el programa, a no ser que les guste un poco El Gañán, que es lo que le suele gustar a la gente mayor”.
El Gañán, esencia del aldeano español, fue uno de los personajes más populares de La Hora Chanante, el único que persiste, pero con el nombre de Marcial, “porque el rol del gañán no deja de ser más que un paleto de pueblo”, aclara Julián. Paramount Comedy son los poseedores de los derechos del programa anterior y por ello célebres personajes como El Payaso, Vicentín, Bocaseca Man, El Loco de las Coles, Marlo o Claudio no pueden continuar. Ernesto Sevilla recuerda que la génesis de aquellos personajes “nunca fue premeditada. Cuando hemos creado un personaje ha sido siempre sin querer. Nosotros tenemos un sketch escrito y tú te vas a interpretarlopero no hay un ningún personaje creado. Lo haces y ves que tiene éxito, que funciona esa manera de hablar y entonces se queda. El Gañán fue así, yo tenía que hacer de paleto ese día, bueno no, lo tenía que hacer Cimas pero no fue porque se quedó durmiendo o yo que sé y lo tuve que hacer yo, y yo de paleto no había hecho en mi vida. Me puse a hacerlo y ya se quedó”.
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Marcial, el nuevo Gañán, se diferencia de éste en que “es que es más mayor y puede hablar de otras cosas que antes no podía hablar. Ahora tiene mujer, aunque nunca se le vea, como la mujer de Colombo y puede hablar de que ha tenido hijos, tiene un pasado”. Julián López pierde con cierta pena a Vicentín, “el personaje que más fama me ha dado, entre comillas” pero entiende que es un “handicap al que nos hemos enfrentado con total naturalidad, es un reto buscar cosas nuevas. Lo veo como una continuidad de La Hora Chanante porque es la misma estructura y la gente lo va a coger con mucho cariño, o más”.
El tuerto es el rey
El tácito líder de esta muchachada es el albaceteño Joaquín Reyes cuyos amigos del pueblo o la facultad han acabado siendo, qué casualidad, la generación de cómicos más fértil que ha dado España en mucho tiempo. A Joaquín le gusta escribir guiones como los que dan vida a Marcial porque “aunque compartimos un humor tenemos estilos distintos, hay un hilo conductor pero luego hay muchos colores”. Es más, aunque no está escrito en ningún sitio, el tiempo les ha ido especializando. “Yo me ocupo de las piezas de parodia y testimonios y de las tonteriades como Marcial porque los personajes hablando a cámara me encantan, casi no escribo sketches porque ellos lo hacen mejor”.
Raúl Cimas, en cambio, dice que lo que se le da mejor últimamente son los musicales, “escribí bastantes porque tenemos la oportunidad de tener a Enrique Borrajeros, al Borra, que hace muy buena música en la onda del humor que queremos, bien producidas pero con letras chorras”.
Joaquín piensa que uno de los rostros que más va a despuntar este año es Cimas, que no podía participar en Chanante tanto como deseaba pues vivía en Barcelona. Ahora se ha mudado a Madrid y no para de escribir guiones y aportar ideas, “aunque poco talento queda oculto ya”, admite Reyes. Para Sevilla el talento a descubrir es el del Chape, actor algo secundario en la anterior etapa: “Chape todavía tiene mucho que demostrar. En el anterior programa no podíamos contar mucho con él y ahora sí, aunque es conocido pero creo que va a ser más. Al trabajar más que antes, él y Raúl Cimas van a tener más oportunidades de que les caigan buenos personajes”.
Esa tontuna que es la amistad
“¿Qué es esto para mí? Es la conexión entre diversión, amistad y trabajo. Lo último trabajo porque sobre todo es juntarte con tus amigos y dar rienda suelta a la creatividad y a la tontuna básica”, define Pablo Chapella, más conocido como Chape, que fue al colegio con Ernesto Sevilla y a los bares con Raúl Cimas. “Divirtiéndonos nosotros hemos dado con la fórmula para que la gente también se divierta. Nosotros pensábamos que nuestro humor igual no lo entiendía nadie porque era una cosa muy interna, muy del grupo, pero ha gustado y es una diversión con sueldo”.
Otro talento underground es el de Carlos Areces, actor que hoy viste de putero con una chaqueta morada y un traje negro que le sientan como si los llevara cada día. Él es un héroe de la muchachada porque es uno de los dos componentes de Ojete Calor, el brazo musical de este universo zúrrela, que actuó en una memorable Fiestaca Chanante cuando el programa daba ya sus estertores. “Pocas cosas recuerdo de aquella noche porque al día siguiente tenía que levantarme temprano y me dije voy a tomarme un refresco inocuo y me tomé 10 Red Bull hasta que alguien me dijo es que tú no sabes que la taurina es como meterme un gramo de coca y efectivamente, acabé bastante atacado. Recuerdo todo muy deprisa. El día más irreal de toda mi vida. Yo que soy una persona anónima y despreciada en aquel momento se juntaron las 300 personas que más nos deseaban ver en España para agradecernos que estuviéramos ahí. Fue una cosa emocionante y absurda al mismo tiempo”. Pero el éxito es efímero, “al día siguiente ahí estaba la vida, salí a la calle pensando que era alguien pero era mentira. Desde entonces he caído en el anonimato más absoluto del que espero me saque Muchachada Nui y pueda comprarme el chalé, que es lo que quiero”.




