Un puñado de chicas de entre 18 y 32 años se agolpan a las puertas de la oficina de Canónigo Films en Barcelona. Llevan ahí desde las diez de la mañana y, para hacer honor a la verdad, van un poco frescas, pero las dos cosas tienen explicación: esperan para entrar al primero de los cuatro castings que la productora cinematográfica Canónigo y la distribuidora Filmax organizan para el Diario de una ninfómana, adaptación a la gran pantalla de la obra homónima de la francesa Valérie Tasso.
Tasso no es la única autora del género erótico en activo, pero quizá su nombre sea de los más reconocibles. En parte por la popularidad alcanzada por su relato autobiográfico, publicado en Plaza y Janés en 2003 y que ya ha vendido más de 30.000 ejemplares, pero también porque la historia de Tasso es mediática por naturaleza.
Una exploradora del sexo
Esta francesa de 38 años probó suerte en el mundo de la dirección empresarial antes de sentirse fascinada por el mundo de la prostitución. Decidió abandonar por completo sus aspiraciones financieras para convertirse en lo que eufemísticamente llamamos acompañante de alto standing.
Detrás de sus experimentos sexuales se encuentra toda una filosofía de vida: la de entender el sexo de una forma amoral, o mejor dicho, sin la necesidad de realizar contínuos juicios de valor sobre las personas que lo practican o dejan de practicarlo.
"Quiero que la mujer que hace uso de su sexualidad no parezca ni víctima ni guarra. Intenté romper los tópicos que hacen que nuestra sociedad siempre vea el sexo desde un punto de vista moral", sentencia Valerie.
También hay un afán científico en los relatos de Valèrie Tasso, de entre los que destaca el libro que pronto será película pero que se completan con París la nuit y El otro lado del sexo. La autora colabora con diversos espacios radiofónicos y televisivos en calidad de sexóloga e investigadora.
Quiero ser ninfómana
Del casting que estos días se celebra en varias ciudades españolas cabe relatar cómo cientos de chicas esperan su turno soñando ser la Valérie Tasso de la gran pantalla y cómo se preparan para tal hazaña con sus mejores (y más ligeras) ropas, con sus piernas al aire y perfectamente depiladas y la mejor y más picarona de sus sonrisas.
Respecto a su trabajo como en el proceso de selección, aunque reconoce estar presente más bien como consejera que como supervisora, la autora asegura: "Lo que más me interesa es ver los prejuicios que puedan tener las aspirantes a este papel para ver si en algún momento dado el pudor pueda con ellas".
El lunes fue Barcelona, pero el martes será Valencia y luego vendrán Madrid y Sevilla. Todo para encontrar a la ninfómana más adecuada.




